2.380 personas seguirán muriendo por este contencioso de Almeida.

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Pongamos que hablo de Madrid

2.380 muertes prematuras al año. 400 nacimientos con bajo peso. 850 partos prematuros. 

Pongamos que hablo de la ciudad europea -y área metropolitana- con más muertos causados por la contaminación, entre 1.000 ciudades europeas analizadas en un estudio publicado por "The Lancet Planetary Health". 

Pongamos que el 7% de los fallecimientos en Madrid -tiempos pre-covid- están relacionados con el dióxido de nitrógeno. El gas que sale de los tubos de escape de los coches. 

Y pongamos también que el Tribunal Supremo se acaba de cargar la única medida que intentaba empezar a revertir el proceso y a salvar vidas. Por un procedimiento de forma. No porque evitar muertes por contaminación no sea un asunto de "trascendencia social". 

Qué mas da que da lo mismo. 

Y todo, raíz de un contencioso que inició el PP en 2018, sí, cuando el actual alcalde, Almeida, estaba en la oposición.

Pongamos que hay políticos -en todos los partidos- que a lo que juegan es a deshacer medidas del contrario y no a construir. Que miran en corto para atacar el contrario y no para defender a los que gobiernan. El contencioso de Almeida ha tumbado la que, según Ecologistas en acción, es una de las zonas de bajas emisiones más eficaces de Europa. Pero, para Almeida, sólo es uno de los emblemas de la anterior corporación, la de Manuela Carmena. 

Porque molaba más atacar a Carmena y poder evitar algunas muertes, que aceptar que podía hacer algunas cosas bien. 

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