El laboratorio que viaja por tu intestino y se conecta a tu móvil

Este nuevo y diminuto dispositivo desarrollado por investigadores del RMIT en Melbourne, Australia, es en realidad un sensor de gases ingerible y funcional que en el futuro podría ayudarte a evitar graves problemas intestinales. Foto de Digital Trends.

El papel en nuestra vida que los expertos dan a nuestros acompañantes internos microscópicos, la llamada microbioma, es cada día mayor. Como ejemplo basta leer algunas noticias que incluso sugieren que estos microorganismos pueden llegar a afectar a tu salud mental.

Por ello no es de extrañar que exista un creciente interés en estudiar cómo funcionan las colonias de bacterias “amigas” que habitan, por ejemplo, en nuestro intestino. El problema es que no es fácil hacerlo sin emplear métodos agresivos para llegar a la zona, condición imprescindible para analizar in situ los procesos de fermentación que allí se dan. O al menos no era fácil hasta ahora.

¿Os imagináis que nuestro microbioma pudiera comunicarse con nosotros (a través del móvil por ejemplo) para darnos consejos sobre qué clase de alimentos nos sientan mejor? Bien, para que esto llegue a suceder, antes los científicos necesitarán comprender mejor cómo afecta la interacción entre los alimentos y los microbios a la composición química de nuestro intestino.

Para mejorar nuestro conocimiento al respecto, un equipo australiano de investigadores ha desarrollado un dispositivo (que se puede tragar) que pasa a través del tracto digestivo, midiendo las concentraciones de gases intestinales todo a lo largo del camino.

Foto de Digital Trends.

La cápsula de 2,6 centímetros de largo (podéis verlo en las foto que acompañan el artículo) contiene sensores para hidrógeno, oxígeno y dióxido de carbono, cuyos niveles pueden dispararse y caer a medida que los microbios desintegran los componentes de nuestras comidas y liberan varios subproductos.

En el estudio piloto sobre el funcionamiento de esta “píldora-labotatorio“, seis voluntarios la probaron mientras experimentaban con dietas altas y bajas en fibra, a medida que la píldora transmitía señales cada 5 minutos a un receptor de bolsillo.

Estas pruebas preliminares mostraron que las lecturas de la píldora pueden reflejar niveles cambiantes tanto en la fermentación en el intestino como en la velocidad de tránsito de los alimentos a través del cuerpo.

Convertir esos datos en recomendaciones específicas será mucho más complicado. Pero los investigadores sugieren que, en el futuro, estas lecturas de gases podrían ayudar a diseñar alimentos más saludables y posiblemente a diagnosticar problemas digestivos.

El trabajo, realizado por un grupo de científicos del Real Instituto de Tecnología de Melbourne (RMIT) se publicó en Nature electronics.

Me enteré leyendo Science.