150 años después, el legado de la Comuna de París sigue dividiendo

Guillermo RIVAS PACHECO
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En el 150 aniversario de la proclamación de la Comuna de París, el legado de esta revuelta popular reprimida con sangre sigue dividiendo a los franceses, entre los que rechazan celebrar una "guerra civil" y los que ensalzan los "avances sociales" que sorprendieron al mundo.

A los pies de la famosa basílica del Sacré Coeur, en París, la plaza Louise Michel homenajea a una de las grandes figuras de una revolución que estalló en esta esquina de Montmartre y cuyos ecos aún resuenan.

A principios de febrero, una sesión ordinaria del ayuntamiento de París desembocó en una clase de historia sobre la conveniencia de conmemorar los 150 años de la Comuna establecida en la capital francesa el 18 de marzo de 1871 tras la rendición del país en la guerra contra Prusia.

Por un lado, los concejales del gobierno de la ciudad (una coalición de socialistas, comunistas y ecologistas con la alcaldesa de París Anne Hidalgo a la cabeza) defendieron que "sus valores son los nuestros", como afirmó la comunista Laurence Patrice.

Enfrente, la oposición de derecha rechaza "celebrar" un evento trágico de la historia de Francia, "un triste momento de guerra civil en el que los parisinos se mataron entre ellos", según el concejal Antoine Beauquier (del partido VIA, conservador).

El ayuntamiento de la ciudad ha previsto más de 50 actos diferentes, como manifestaciones culturales o la colocación de placas de recuerdo en las calles, algo polémico según Beauquier porque "tienen una visión política de la historia". "No se puede poner placas a asesinos", añade.

En 2018, la alcaldía dio el visto bueno a bautizar una estación de metro con el nombre de "Comuna de París", una propuesta de la asociación de Amies et Amis de la Commune de Paris.

Beauquier considera que la polémica vivida en el pleno del Ayuntamiento muestra que "estos temas dividen a los parisinos".

- El legado de la Comuna -

Alabada por Karl Marx como una de las "experiencias más democrática desde el nacimiento de la lucha de clases", personajes como el pintor Gustave Courbet o la profesora Louise Michel (que da nombre igualmente a una estación de metro a las afueras de París) fueron parte activa de esta insurrección.

Según afirma la historiadora Mathilde Larrère, la Comuna es el momento de la historia de Francia en el que ha habido "más personas de la clase obrera en los puestos de decisión política".

Y en dos meses y medio de vida llevaron a cabo el programa político soñado por los movimientos revolucionarios de la época: igualdad de salarios entre hombres y mujeres, la jornada de trabajo de diez horas o la separación de la Iglesia católica y el Estado.

"Es gracioso ver cómo una parte del programa de la Comuna se ha vuelto tan banal que hasta la derecha lo comparte", afirma Alice de Charentenay, historiadora que lleva una cuenta en Twitter donde narra día a día los eventos de la Comuna.

Tras nueve semanas de existencia, la Comuna de París terminó el 28 de mayo de 1871 cuando el gobierno francés de Adolphe Thiers, establecido en Versalles (suroeste de París), tomó la ciudad por la fuerza y desencadenó contra los comuneros la conocida como "Semana sangrienta", que dejó entre 6.500 y 20.000 muertos (según estimaciones de historiadores).

Pero, como afirma Larrère, la memoria de la Comuna resurgió en Francia en los últimos años, con el movimiento de los Chalecos Amarillos en 2018, y con las ocupaciones de las plazas durante la Nuit Debout (2016), que "llegaron a bautizar la plaza de la República en París como 'Plaza de la Comuna'", recuerda Larrère.

Para esta historiadora especializada en las revoluciones del siglo XIX, "no es la Comuna lo que está de actualidad, sino las reivindicaciones sociales y de democracia directa que planteaba".

Como dice Alice De Charentenay: "A finales del siglo XIX se decía: 'La Comuna no está muerta', y sigue de actualidad hoy en día".

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