El 13 de noviembre de 2015, una matanza en París

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La noche del 13 de noviembre de 2015, comandos yihadistas dejaron 130 muertos y más de 350 heridos en el exterior del Estadio de Francia, al norte de París, en terrazas de la capital y en la sala de conciertos Bataclan.

Francia acababa de registrar los atentados más sangrientos perpetrados en su suelo, los primeros a manos de atacantes suicidas, e, impactada, descubre en las horas siguientes los detalles de una noche de horror.

- Estadio de Francia -

Viernes por la noche. El entonces presidente francés, François Hollande, asiste en el Estadio de Francia en Saint-Denis a un partido amistoso de fútbol entre Francia y Alemania. Poco antes de las 21H20, los 80.000 espectadores se sobresaltan por una fuerte explosión.

Cuatro minutos más tarde, una segunda explosión despeja las dudas del gobierno sobre un atentado terrorista. Tres suicidas hicieron estallar sus explosivos a las puertas del estadio, provocando la muerte de un conductor de autobús.

Hollande fue evacuado discretamente, pero para evitar que el pánico cunda entre los espectadores, confinados durante mucho tiempo en el estadio, el partido continúa. "Es un horror", dice el presidente horas después en un mensaje a los franceses.

- Las terrazas de París -

Mientras tanto, otro comando de tres hombres dispara desde su auto contra las abarrotadas terrazas del este de París y matan a 39 personas en una media hora, en esta suave noche de otoño boreal.

El restaurante Le Petit Cambodge y el bar Le Carillon, cerca del concurrido canal de Saint-Martin, son los primeros atacados hacia las 21H25, antes del bar À la Bonne bière, de la pizzería Casa Nostra y del bistró La Belle équipe.

Uno de los atacantes activa sus explosivos y se suicida en el café Comptoir Voltaire, hiriendo a varias personas.

- El Bataclan -

A unos dos kilómetros de distancia, el grupo de rock californiano Eagles of Death Metal actúa ante 1.500 seguidores entusiastas en la sala de conciertos Bataclan.

A las 21H40, cuando tocan la canción "Kiss the devil" (Besa al demonio), un tercer comando irrumpe en la sala y empieza a disparar al público. La matanza, que durará más de tres horas, dejará 90 muertos.

"Veo a la gente plegarse como un campo de trigo frente al viento", explica un superviviente, de 34 años entonces. "Me doy la vuelta, veo a dos personas armadas que disparan contra todo lo que se mueve (...) Acabo en el suelo con todos los demás".

Algunos espectadores consiguen huir, otros se esconden en los falsos techos o en el tejado, mientras que en la pista varias personas, aterrorizadas, fingen estar muertas entre los cadáveres.

"Mi novio y yo no parábamos de decirnos que nos queríamos. Hasta el punto, que un tipo nos dijo: 'Cállense, hacen mucho ruido'. Sentí esta necesidad de decir que amaba", recuerda una joven.

Poco antes de las 22H00, un comisario de policía entra en la sala y mata a un atacante, cuyo cinturón de explosivos explota.

Otros dos yihadistas retienen a una docena de rehenes. "Dicen que son de la organización Estado Islámico, que es culpa de François Hollande", explica uno de ellos, de 49 años entonces. "Para mí, estábamos muertos. No veía cómo podía terminar bien".

Los dos secuestradores mueren cuando las fuerzas de élite lanzan un asalto a las 00H18 del sábado. Uno de ellos activa su cinturón de explosivos.

- La búsqueda -

La organización Estado Islámico (EI) reivindica los atentados. Los investigadores buscan a los terroristas huidos y a sus cómplices.

El yihadista belga Abdelhamid Abaaoud, presunto jefe de operaciones del atentado y atacante de las terrazas, muere el 18 de noviembre en un asalto de la policía en un apartamento de Saint-Denis, junto a un cómplice.

El único miembro de los comandos todavía con vida, el francomarroquí Salah Abdeslam, es detenido cuatro meses más tarde en Bruselas, en compañía de un cómplice tunecino, Sofien Ayari.

- El juicio -

Casi seis años después de los hechos, un tribunal especial juzgará en París a partir del 8 de septiembre a los 20 acusados, entre ellos Abdeslam. Frente a ellos habrá casi 1.800 víctimas: allegados de los fallecidos, heridos o supervivientes.

"Las personas que estaban justo al lado, a 50 centímetros a la izquierda, murieron (...) Puro azar. Es realmente difícil de asimilar", cuenta una superviviente.

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