11 maneras sencillas de reducir el plástico en la casa

Por Sandra Lafuente

La vida cotidiana está envuelta en plástico. Los componentes de este material, en su mayoría derivado sobre todo del petróleo, se usan para fabricar desde los cepillos de dientes hasta las maquinillas de afeitar, desde los envases de alimentos hasta el maquillaje, desde los juguetes hasta la escoba, desde los aparatos electrónicos hasta el chicle, desde las lentillas hasta la ropa.

Una campaña para evitar el uso de bolsas plásticas (Fotos:Getty)

Cada año se producen 100 millones de toneladas de ese material en el mundo. Doscientos kilos de ellos se vierten en los mares y océanos de la tierra cada segundo. Ocho millones de toneladas cada año. Los datos que presentó Greenpeace en un informe en 2016 son así de abrumadores.  La organización indica en su sitio web que esta producción de plástico en el planeta “se ha disparado en los últimos 50 años”. Si se mantuviera el ritmo, “se estima que en 2020 se usará un 900% más de plástico que en 1980”, añade.

El Programa de la ONU para el Medio Ambiente estima, por su parte, que solo en 2016 se produjeron 300 millones de toneladas de plástico en todo el planeta. Solo 66 años atrás, la cifra fue pequeña en comparación: 1,5 millones de toneladas.

Existen muchas maneras de tratar de eliminar el plástico en casa, como evitar el uso de bolsas plásticas (Foto:Getty)

El informe de Greenpeace, que se llama “Plásticos en el pescado y el marisco”, indica que hay entre 5 y 50 billones de microplásticos en todos los mares, esos “fragmentos inferiores a 5mm –como define en su web–provenientes de la rotura de piezas más grandes o fabricados directamente en ese tamaño”.

Científicos de la Universidad de Plymouth publicaron un estudio en la Royal Society Open Science que indicaba que 4.000 millones de fibras de plástico se acumulaban en cada kilómetro cuadrado del lecho marino de las aguas profundas de todo el mundo, dice una nota de Iq Latino.  La Deustche Welle reseñó el hallazgo más reciente de otros científicos de la Universidad de Duke de Estados Unidos, ya publicados en el Marine Pollution Bulletin: los animales marinos no comen los microplásticos solo por error, sino porque les sabe bien.

“Ya se está encontrando los microplásticos en los alimentos y hasta en la sal”

Entonces la fauna marina ya se come el plástico, que entra en la cadena alimentaria, que pasa a los humanos. “Ya se está encontrando los microplásticos en los alimentos y hasta en la sal”, agrega Carlos Arribas, responsable de Residuos de la ONG española Ecologistas en Acción.

En efecto, según The Guardian, investigaciones científicas encontraron partículas de plástico en la sal marina de Reino Unido, Francia, España, China y Estados Unidos. También están en el agua potable y en los suelos agrícolas, evidenció el Instituto Noruego de Investigación del Agua.

El plástico termina siendo un tipo de desecho del casi es imposible deshacerse (Foto:Getty)

“Ahora mismo el plástico es un contaminante global de primer orden, incluso más importante que el mercurio, los metales pesados, el DDT o sustancias liberadas en los procesos productivos”, sostiene Arribas a Yahoo España. A la isla de plástico que flota en el Pacífico la llaman “el séptimo continente”.  Si no tomamos medidas inmediatas, para 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos”, advirtió en mayo el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

“Ahora mismo el plástico es un contaminante global de primer orden, incluso más importante que el mercurio, los metales pesados, el DDT o sustancias liberadas en los procesos productivos”

Las organizaciones sostienen que la reducción del impacto del plástico en el planeta es responsabilidad de los gobiernos, de los fabricantes y de los consumidores. No basta con separarlo en los recipientes de la cocina y confiar en que se reciclará. Una parte importante de lo que se separa en los contenedores amarillos termina en los vertederos. 

Según la patronal Plastics Europe, por ejemplo, todavía el 30% en este continente “El problema es que los plásticos tienen una gran cantidad de formulación diferente; no hay dos plásticos que sean iguales,  algunos fabricantes los dotan de características únicas y luego son muy difíciles de reciclar; necesitan una separación estricta. La cantidad de plástico con la calificación para reciclar es muy poca”, explica Carlos Arribas.

Una manera de eliminar el plástico en casa en evitar comprar la fruta envuelta en este material (Fotos:Getty)

Mientras las decisiones gubernamentales y empresariales tienen un ritmo más lento de ejecución para aliviar el impacto del plástico en el planeta, ya hay hábitos que podemos cultivar en casa con efecto inmediato. Podemos seguir el ejemplo de Patricia Reina y Fernando Gómez, que ya cumplieron dos años viviendo sin plástico. Mientras, empecemos:

Las bolsas. Organizaciones como Ecologistas en Acción abogan por su prohibición total. Una directiva de la Unión Europea quiere acercarse a esa meta para 2020, excepto las bolsas compostables y las que puedan ser reutilizadas porque son más gruesas, siempre que entre sus componentes esté un mínimo de 30% de plástico reciclado. Un español promedio consume 180 bolsas de plástico cada año –que pueden tardar cientos de años en degradarse–, lo que equivale a 8.500 millones en total. Una bolsa cada dos días. La recomendación es muy simple; basta con incorporarla a los hábitos: llevar bolsas de tela y el carrito al momento de hacer la compra de los víveres, o un bolso con suficiente espacio para los productos. Y no solo en el supermercado o tiendas de menor superficie; también aplica para los locales de otros rubros, la farmacia, la tienda de ropa, la perfumería.

Existen muchas maneras de tratar de eliminar el plástico en casa, como intentar no utilizar estas bolsas al hacer la compra (Foto:Getty)

Comprar a granel. Hay cada vez más locales que ofrecen estas opciones de la compra al detal, y hay  grandes superficies que ya lo permiten. Se pueden llevar recipientes propios para transportarlos Comprar al peso puede ser más económico, porque se adquiere solo lo que necesita y a mejor calidad. Evitar los productos envasados en plástico y, sobre todo, los “superenvasados”, plástico dentro de plástico, es también fundamental.  Los alimentos congelados, además de ser menos saludables, son una línea roja: están empacados en plástico, incluso los ecológicos.

Evitar el agua embotellada. El diario The Guardian encontró que en todo el mundo se compran cada minuto un millón de botellas de plástico y que la cifra puede subir 20% en cuatro años, si no se detiene este ritmo. Las botellas están hechas normalmente con PET, que puede reciclarse, pero si va a dar a los vertederos tarda 400 años en degradarse. Eso es lo que pasó en 2016, según el periódico británico: solo 7% de estas botellas se reciclaron efectivamente. Se suele comprar agua embotellada por la creencia de que es más limpia que el agua del grifo. Pero Carlos Arribas sostiene que las garantías sanitarias de esta agua es “muchísimo mayor” que la de las embotelladas, “que no sabemos si han sido expuestas al sol, ni cuándo ni en qué condiciones fueron embotelladas y está demostrado que los plastificantes viajan al agua”. Las redes municipales del suministro del agua, aun cuando estén gestionados por empresas concesionadas, están expuestas a controles diarios, recuerda Arribas. Si no se confía del todo en esto, se puede invertir en un filtro o “dejar una botella de vidrio llena de agua, abierta, todo el día en la nevera, para eliminar el olor a cloro”.

Maneras de evitar el plástico en casa: evitar el uso de botellas de este tipo (Foto:Getty)

Olvidarse también de los tetrabricks. Estos envases en los que vienen la leche de larga duración y los zumos, recuerda Greenpeace, están recubiertos en su interior con polietileno, que pasa directamente a la bebida. La recomendación es comprar leche y zumos frescos, en recipientes de vidrio, también la mejor alternativa para los productos contenidos en la comida enlatada: la ONG añade que las latas tienen dentro “un recubrimiento plástico que puede contener bisfenol A u otros disruptores endocrinos”

Dejar de comer chicle, abandonar las pajitas y los vasos, platos y cubiertos de plástico. La mayoría de las gomas de mascar se hace a base del plástico acetato de polivinilo. Sólo 2% de los chicles que se consumen cada día en el mundo son de origen natural. Hay pajitas o pitillos de metal que pueden conservarse en casa y reutilizarse. Se pueden tener a mano siempre utensilios propios para comer fuera –cubiertos, recipientes reutilizables para la comida y la bebida –. Arribas recomienda elegir envases de materiales reciclables, cartón ondulado o papel en la comida para llevar.

El plástico termina contaminando las platas y los oceanos (Foto:Getty)

Sustituir los recipientes de almacenaje de comida. Se sabe ya que calentar la comida en envases de plástico libera sustancias tóxicas directamente a los alimentos. Hay recipientes de vidrio o acero inoxidable en los que se puede almacenar la comida y, en vez del microondas, la comida puede calentarse en los fogones. Si esa no es una opción, hay envases de vidrios aptos para ese horno. En cuanto a los alimentos no perecederos, reutilizar los envases de vidrio que compramos una vez en el supermercado para almacenarlos es siempre una buena opción. Y sustituir el papel de plástico de envolver por el de aluminio.

Compostar. Se pueden convertir los desechos orgánicos en abono y así reducimos el uso de bolsas de plástico para tirarlos. Patricia Reina y Fernando Gómez lo hacen así: echan 15 centímetros de tierra en el fondo del cubo, otra capa encima de desecho orgánico, la siguiente de tierra, la que sigue de orgánico y luego tierra, hasta que queda cubierto. Lo llevan luego a un huerto ecológico.

Existen muchas maneras de tratar de eliminar el plástico en casa, como convertir desechos orgánicos en abono (Foto:Getty)

Regresar a las cerillas. Los fósforos son más amigables con el planeta que los mecheros de plástico. También está la opción de los mecheros de metal rellenables.

Volver a lo esencial en la limpieza. Casi la totalidad de estos productos, aun cuando su contenido sea más amigable con el medio ambiente, vienen envasados en plástico. Arribas recomienda, en nombre de Ecologistas en Acción, usar vinagre y limón, además del jabón de pastilla –que los hay también hechos de forma artesanal–.  Greenpeace suma el bicarbonato y los aceites esenciales a la lista. Otros aconsejan comprar los productos en mayores cantidades –un solo bote de 10 litros, por ejemplo—para reducir la cantidad de envases–.

Existen muchas maneras de tratar de eliminar el plástico en casa y una de ellas es intentar comprar ropa con tejidos naturales. (Foto:Getty)

Leer las etiquetas de los cosméticos. Huir de esos que tienen en su composición el polietileno, el polipropileno y el nylon. Greenpeace dice que estos componentes, en sus formas micro, se encuentran sobre todo en los productos exfoliantes.

Y propone la arcilla o las cáscaras de frutos secos como alternativa. En cuanto a la higiene personal, los productos naturales o hechos con materiales más amigables con la tierra son siempre una opción: jabones artesanales, cepillos de dientes de madera o eléctricos, pasta dental en pastillas, la copa menstrual, las maquinillas de afeitar de metal o las eléctricas, en vez de las desechables.

La ropa. Utilizar en lo posible ropa con tejidos naturales, en vez del poliéster, que es un plástico.

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