Ántrax procedente de un reno descongelado causa un brote epidémico en Siberia

A veces la realidad supera por mucho a la ficción y el argumento de cualquier loca película de serie B se queda corto tras un repaso a la actualidad. Nazis, zombies, epidemias de bacterias mortales… Todos estos elementos han aparecido durante estos días unidos en una sola noticia rocambolesca, pero real: Un brote de ántrax, procedente de un reno contagiado en la Segunda Guerra Mundial, afecta ya a más de cien personas en Siberia.

El aumento de temperaturas que año tras año bate records durante estos meses de verano también está afectando a las regiones árticas donde el permafrost que suele cubrir miles de kilómetros de terreno está desapareciendo paulatinamente. Esta reducción de la capa superficial de hielo tiene preocupantes efectos, algunos de ellos previstos y estudiados, y otros imprevistos y sorprendentes. 

Entre las consecuencias conocidas destaca la liberación de millones de toneladas de carbono orgánico que se encuentran ahora atrapadas en el hielo. El deshielo en el Ártico es una pescadilla que se muerde la cola puesto que supone la emisión de más de 40 millones de toneladas de carbono cada año, que a su vez aumentan el efecto invernadero y elevan aún más las temperaturas.

Por otro lado, el deshielo ártico no solo está siendo responsable de grandes emisiones de carbono sino que, en la parte de consecuencias sorprendentes, también está liberando agentes infecciosos que durante mucho tiempo habían estado atrapados en el permafrost.

Conocemos con el nombre de carbunco, o también ántrax maligno, a una enfermedad grave y muy contagiosa causada por el Bacillus anthracis, una bacteria que se transmite por zoonosis entre mamíferos y que históricamente se ha utilizado como agente bélico por su alta peligrosidad. Es una bacteria realmente resistente capaz de sobrevivir durante muchos años incluso después de la muerte de su huésped.

En estos momentos es probable que os estéis preguntando… ¿Cómo es posible que un reno contagiado por ántrax hace más de 70 años aún siga siendo tan contagioso?

La respuesta radica en el ingenioso mecanismo evolutivo del ciclo de vida de esta bacteria. Cuando el Bacillus anthracis se encuentra con condiciones ambientales extremas produce endosporas que pueden sobrevivir durante décadas. Estas endosporas se diseminan por el terreno y cuando son ingeridas por herbívoros, como vacas, ovejas o en este caso renos, la bacteria se reproduce dentro del animal hasta causarle la muerte… sin embargo, el peligro no termina aquí puesto que incluso con su huésped sin vida, las bacterias siguen reproduciéndose hasta agotar con todas las fuentes de alimento a su alcance dentro de él. Cuando el alimento se termina, vuelve el ciclo de endospora que puede subsistir latente durante años y años, hasta encontrar a su siguiente huésped.

Si a esto le añadimos la típica costumbre siberiana de dejar los animales muertos a la intemperie para que el hielo actúe como tumba natural, nos encontramos entonces ante la ecuación perfecta para que el calentamiento global despierte algunos de los agentes patógenos más eficaces que se encuentran dispersos bajo la hasta ahora segura capa de permafrost ártico.

Referencias y más información:

Mary Beth Griggs “How did anthrax flare up in Siberia?” Popular Science

Stephanie Pappas “Zombie Anthrax Outbreak in Siberia: How Does It Kill?” Live Science

Revich BA, Podolnaya MA “Thawing of permafrost may disturb historic cattle burial grounds in East Siberia” Glob Health Action. doi: 10.3402/gha.v4i0.8482.