¿Cómo quedaría el Congreso si hoy se celebraran Elecciones Generales con la ley actual?

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La eterna guerra de los partidos minoritarios: el sistema electoral es injusto y no representa proporcionalmente el voto de los españoles en unas elecciones. Ocurre cada vez que hay Elecciones Generales, donde PP y PSOE refuerzan el bipartidismo gracias a la Ley D'Hondt y a las circunscripciones provinciales (más adelante la explicaremos). No es el caso de las Elecciones Europeas, comicios donde, al no ocurrir lo segundo (la ley D'Hont se aplica globalmente y no por provincias), se ofrece un mapa más proporcional del voto español. 

Es por eso que hemos hecho un ejercicio de ficción: ¿qué habría ocurrido si hoy se hubieran celebrado Elecciones Generales y los votos se hubieran contado bajo el sistema habitual?



Aquí está el resultado: el PP (sobre todo), el PSOE y en menor medida los partidos nacionalistas se verían beneficiados por el sistema de circunscripción provincial y el resto de partidos adquirirían protagonismo en la cámara pero no al nivel que el sistema utilizado en las Elecciones Europeas les otorgaría. Es tal la ventaja de los por ahora dos grandes que, a pesar de solo haber aglutinado el 49% de los votos entre ambos (el peor resultado de la historia), obtendrían aún así casi el 70% de los escaños. Si lo comparamos con los resultados de las europeas, donde se han hecho con el 55% de los mismos, estamos hablando de una diferencia que rondaría los 15 puntos. 

 

Generales 2011 vs ¿Generales 2014?

El resultado, no obstante, no dejaría de tener su miga si lo comparamos con los que se produjeron en las Generales del 2011: un vuelco electoral donde el PP seguiría mandando pero perdería la friolera de 50 escaños. Curiosamente, el PSOE solo perdería 2, mientras que IU ascendería hasta los 24 y PODEMOS entraría en la cámara con 20 escaños, y eso que parece que su valor va en aumento. 

¿Cómo funciona la ley D'Hondt? 

Es muy probable que sepas por dónde van los tiros, pero lo cierto es que el método D'Hondt, aplicado en muchos países europeos, es muy dañino con las minorías cuando se junta con el sistema de las circunscripciones provinciales. ¿Cómo funciona el recuento electoral en unas Elecciones Generales?

 Básicamente, se hace un listado con todos los votos de una circunscripción por partido y se empiezan a repartir el número de escaños a través de la regla de una división por cocientes progresivos. ¿Qué significa esto? Una vez repartas el escaño a un partido, se vuelve a dar otro al partido que más tenga, pero en esta ocasión, aquella agrupación que acaba de recibir uno, divide su número de votos por 2, por 3, por 4 y así progresivamente. Así, en este ejemplo, se ve cómo en Madrid el primer escaño iría para el PP (661.006 votos), el segundo para el PSOE (419.022 votos) y el tercero iría a parar de nuevo al PP, que tiene sus votos divididos por 2 (330.503) pero aún así esta cifra es mayor que el resultado global de la tercera fuerza política, en este caso PODEMOS, y evidentemente también es mayor que el resultado del PSOE dividido entre 2. Así hasta repartir todos los escaños/diputados.

¿Qué ocurre con esto? Que en circunscripciones como Madrid, donde se reparten hasta 36 escaños, los partidos minoritarios tienen la oportunidad de obtener representación. VOX, como vemos, obtendría un escaño con tan solo el 3,6% de los votos. ¿Pero qué pasaría, por ejemplo, en circunscripciones con menos población donde se reparten 3 o 4 escaños? Pues que normalmente los votos van para PP y PSOE y partidos que tienen un 15% de los votos se quedan sin él. El caso es más extremo en Ceuta y Melilla, que reparten tan solo 1, y que ven cómo el PSOE se queda sin representación a pesar de alcanzar el 40% de los votos.