Eliminar la aspereza de las manos, recuperar la suavidad, no es tarea difícil. Bastará con disponer de medio limón y de un pequeño cuenco con leche.
Calienta la leche y a continuación añade el zumo de medio limón. Sumerge las manos en la mezcla durante diez minutos. Verás qué suaves quedan.
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