Los polvos de maquillaje han evolucionado mucho, y ya no cuartean la piel ni producen un acabado reseco. La clave está en elegir bien un producto de textura ultrasuave.
Cuando recurras a los polvos, recuerda que menos es más, sobre todo debajo de los ojos. Los puedes aplicar directamente sobre la piel hidratada, o sobre una base para fijar el maquillaje.
Copyright © 2008 Vogue.es. Todos los derechos reservados
Copyright © 2008 Yahoo! Todos los derechos reservados