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Pasarela Cibeles: en busca del vestido perfecto

Vogue - jueves, 14 de febrero, 01.00

Desde hace varias temporadas, el vestido es la estrella del guardarropa femenino. En versión mini, ciñendo la silueta o dejándola a su aire,  hoy hemos visto en la Pasarela Cibeles algunas de las propuestas más irresistibles para el invierno que viene.

Alma Aguilar: abrigos que visten y vestidos que abrigan

Con su nueva colección para la temporada otoño-invierno 2008/09, Alma Aguilar concibe una propuesta práctica, joven, accesible, sin otra pretensión que la de vestir a una mujer conocedora de las nuevas tendencias. La diseñadora presenta minivestidos con recogidos venecianos en tonos nude, pitillos beis de corte ecuestre y una serie de trajes de cóctel con ruffles aplicados al cuerpo de forma asimétrica. Alma Aguilar también despliega una serie de cálidos abrigos de cuero brillante y cuarteado sobre los que coloca manguitos de pelo rasurado. Ailanto, entre Faye Dunaway y Jacqueline Bisset

Con una estética fundamentada en la moda de finales de los setenta y principios de los ochenta y en iconos como la Faye Dunaway de Eyes of Laura Mars y la Jacqueline Bisset de La Nuit Américaine, Iñaki y Aitor Muñoz han recreado un bureau de la Gran Manzana para crear un momentum repleto de ritmo y dinamismo. El denim de firma juega un papel principal y se erige como el leitmotiv de la colección. Los vaqueros garçon se alternan con blusones de hombros pronunciados, mangas abullonadas y patrones relajados, acariciando la estética hippy. Otro de los elementos fetiche de la nueva colección de Ailanto son las amplias bermudas abiertas por los laterales, que los diseñadores acompañan con bota de caña alta o medias estilo college, dando lugar a una nueva y original alternativa a la minifalda. La working girl de Javier Larrainzar

Las bases de los últimos diseños de Larráinzar se fundamentan en una working girl urbana que se apoya en una paleta cromática uniforme, basada en colores como el gris piedra y el beis. El diseñador rompe la homogeneidad de su propuesta a base de maxibolsos de cocodrilo de tonos ácidos y stilettos metalizados de punta, una opción presente en temporadas anteriores que se distancia de la actual corriente a favor de accesorios de cuero acharolado, vinilo y una amplia gama de plastificados. Carmen March, viaje espacial

En la colección de Carmen March para la próxima temporada otoño-invierno 2008/09, las mujeres se transforman en oscuros insectos. La diseñadora crea verdaderos caparazones con el tejido, principalmente paño de distintos acabados, del que consigue extraer estructuras muy armadas mediante el uso magistral de pinzas y costuras. Los vestidos de silueta cocoon se alternan con otros ceñidos a la cintura pero que se dilatan en las mangas y en los hombros, ya sea con hombreras o con nesgas para aumentar el volumen, y en faldas tulipán que se estrechan hacia el bajo. Los pantalones también han ocupado buena parte de la colección, todos tipo harem de talle muy alto y cortados en el tobillo que se anudan a la cintura con enormes lazos. Lydia Delgado, rumbo a Indochina

La diseñadora Lydia Delgado recurre en su desfile a la Indochina francesa de los años 20, sumergiéndonos en el sofocante ambiente de El Amante de Marguerite Duras. Es ahí donde encuentra el escenario perfecto para ambientar una colección llena de reminiscencias orientales pero muy sofisticadas. Bajo el título de El Perfume de Pandora, su propuesta se divide en varias etapas. La primera comienza con ajustadísimos minishorts conjugados con cuerpos de lana de formas sinuosas y muy femeninas, que dejan paso a otros modelos menos agresivos y con cierta estética colegial gracias al discreto estampado de cuadros y a las chaquetitas de doble botonadura, amplias pero muy sugerentes. Con una silueta rectangular y ligeramente ceñidos a la cadera con ricas pasamanerías –como mandaban los cánones de los "felices años 20"-, los vestidos se llenan de referencias orientales: flecos de hilo y de seda, aplicaciones de azabache, bordados de farolillos y borlones se hacen dueños indiscutibles de las prendas. Amaya Arzuaga, el futuro más retro

La diseñadora burgalesa retoma la estética retrofuturista y arquitectónica que ya ha hecho suya para desarrollar una colección, Abracadabra, basada en la geometría, pero sobre todo, en una forma muy concreta: el rombo. En torno a ella articula una serie de modelos de los que se apoderan las aristas, las esquinas, los pliegues y, en definitiva, la simetría. La papiroflexia y la influencia japonesa también sobrevuelan la propuesta. Las zonas elegidas para ser sometidas a esa transformación geométrica son las caderas y los hombros, sobre los que la diseñadora construye verdaderos cuerpos matemáticos. La rigidez, conseguida a base de armazones interiores, se va diluyendo poco a poco gracias al uso de tejidos más moldeables, como el gazar que, sin embargo, continúan estando “intervenidos”. Por Pedro Zozaya y Cecilia Casero

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