La nueva edición de la Pasarela Cibeles empezó en domingo y en el Retiro. Allí se celebró el desfile inaugural del certamen, a cargo de la firma de lencería y moda íntima TCN. En este romántico inicio de la semana de la moda madrileña ya pudimos atisbar lo que se confirmaría en la primera jornada de la pasarela: el creciente espacio reservado para la moda masculina.
TCN, guardabosques de tus sueños La sala Florida Park acogió el desfile otoño-invierno 2008/09 de TCN, en el que conocimos las propuestas de la diseñadora Totón Comella para mujer, niña y, por primera vez, hombre. En moda íntima, Comella nos vuelve a seducir con cálidos conjuntos en tonos lavados entre los que se incluyen coquetas apuestas por el estampado liberty o los cuadritos vichy. La comodidad y la calidez caracterizan las prendas para el día a día y las piezas de homewear para mujer y niña. Rebecas, boleros y capelinas de punto acompañan a delicados vestidos baby doll o conjuntos de top lencero y falda de gran volumen que se presenta en distintos largos. La camisa se guardabosques reinventada se convierte en la estrella de la colección, que incluye la primera propuesta de TCN para el hombre, compuesta por abrigos XXL de punto grueso, cálidas prendas interiores en tonos crudos y pantalones de aire deportivo en colores naturales.
Ágatha, un poco más adulta Aunque desenfadada y joven, en la nueva colección de Ágatha Ruiz de la Prada apreciamos un giro sutil y un guiño a una mujer un tanto más madura. La diseñadora adopta nuevos patrones largos, con vestidos poncho de mangas perdidas que rompen con la dinámica sesentera y el look naïf que la caracteriza. Además de decantarse por una propuesta detallista –sus ya tradicionales prendas de lana y algodón se enriquecen a base de satenes y terciopelos arrugados-, no renuncia a conocer todo aquello que acontece en el extranjero. Los abrigos acharolados azul tintado de Marni, los vestidos con prints psicodélicos de Emilio Pucci y las boinas estilo pintor de Vuitton sobrevuelan de algún modo la colección… Eso sí, “agatizadas” para afrontar el invierno que viene.
Jesús del Pozo, vestir con duende La nueva temática de Jesús del Pozo se intuía incluso antes de que alguno de sus diseños pisase la pasarela. Los cánticos medievales y el trotar de los caballos nos ponía en situación para presenciar lo que el diseñador madrileño califica como “un túnel del tiempo entre los valores del ideal femenino de la épica caballeresca y la mujer del futuro.” Tal afirmación se traduce en una serie de prendas impecablemente estructuradas, trabajadas y diseñadas para la alternar rigidez y volatilidad en un mismo look. Así, los tops de punto grosso adoptan formas de armazón, mientras que los blusones de gasa, transparencias y veladuras albergan en su interior las seductoras formas femeninas, como si estuviesen atrapadas dentro de una exquisita burbuja. Nos quedamos con un interminable abrigo gótico con formas de sotana, que cubre por completo las formas de la mujer y centra todo el detalle en unos hombros sublimes y pronunciados.
Duyos, jugando con el lego La tendencia Lego consiste en aplicar los principios de la geometría al diseño de moda. Los círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos se distribuyen a largo de prendas y complementos como si se tratase de las piezas de un mecano, encajando de forma caprichosa. Así es la nueva colección de Duyos para la temporada otoño-invierno 2008/09: Lego 100%. Por lo demás, el diseñador madrileño ha concebido una propuesta ecléctica y caprichosa que fusiona los motivos geométricos naïf con temas retrofuturistas –por ejemplo, las viseras años ochenta con orejeras se alternan en la pasarela con gorros de estilo años veinte, fulares y maxibufandas de punto grosso- para dar lugar a una mujer intelectual e intimista, de una sexualidad contenida. El viaje a África de Lemoniez Fernando Lemoniez se deja seducir por los colores de África para teñir una colección llena de matices en mostaza, berenjena, teja y morado. Con un estilo ultrafemenino, el diseñador compone un mosaico de vestidos de siluetas longilineas y rectangulares a partir de patrones sencillos pero muy estudiados, y faldas de líneas arquitectónicas que se cortan en tejidos gruesos pero muy lujosos, como la seda de organza. Estas últimas se combinan con delicadas blusas de muselina de impecable factura. Las sisas de las chaquetas y los abrigos se ensanchan para acoger mangas francesas muy anchas, al más puro estilo Balenciaga. Aunque con una discreta presencia, la piel de pelo empleada en algunos abrigos y chalecos ha sido otro de los puntos clave de la colección del diseñador. La última parte del desfile ha estado protagonizada por ligeros vestidos asimétricos rematados con pequeñas colas que se adornan con unos espectaculares collares de pasamanería de seda en colores contundentes, que recordaban inevitablemente a los abalorios de los Masai. Schlesser, oda al vestido El diseñador dedica casi por completo su colección para el próximo invierno a la prenda femenina por excelencia: el vestido. Schlesser utiliza el drapeado para reinterpretarlo una y otra vez gracias a la construcción de pinzas exteriores, complejos recogidos e incluso cinturones mediante esta técnica. El satén y el lamé rizados se emplean en ligeras capelinas que rematan deliciosas blusas y en minivolantes que realzan las sisas. Para la parte final del desfile ha reservado los vestidos de noche largos y con mucha caída, entre los que han destacado dos especialmente bellos gracias al plisado soleil, que Schlesser demuestra usar con eficacia. Entre Lorca y Bowie, Victorio & Lucchino La colección femenina de los sevillanos ha estado dominada por los tonos marrones, azules petróleo y morados intensos, que desglosan en cómodos pantalones combinados con blusas de gasa semitransparente y en minivestidos recogidos en la cadera que acaban con varias capas de volantes. Las prendas de abrigo cobran gran protagonismo gracias al uso de pieles a modo de remates en los puños, en el cuello y en el bajo. Los vestidos de noche se complican con enrevesados drapeados y superpociones de capas que combinan los tejidos más dispares, desde lana, el tweed y el mohair hasta organza y gasa. Para el hombre, los diseñadores dan un paso adelante en los trajes sastre, la mayoría muy bien resueltos, que a veces se mezclan con cárdigans de estética retro, cuellos altos y americanas acabadas como si fueran cazadoras. Todo en colores verdes oscuros, marrones y berenjenas.
Elio Berhanyer, clásico savoir faire El hilo conductor de la colección otoño-invierno 2008/09 del veterano Elio Berhanyer ha sido el clasicismo. El diseñador, que además ha presentado por primera vez prendas masculinas, ha comenzado mostrando parkas y trenchs en tejidos metalizados ideales para la lluvia. Las prendas más casual van dejando paso, poco a poco, a trajes de chaqueta de tweed en tonos crudo, que contrastan con algunos de estilo más masculino que se llevan con chaleco en negro y rojo. Los vestidos, teñidos de rojo, blanco y negro -colores fetiche de Berhanyer-, se cortan en ricos tejidos, como el terciopelo y la seda, y se llenan de detalles, desde aplicaciones de guipur, hasta cenefas de encajes bordados con pequeños cristales. En los modelos de noche, el común denominador son las golas, empleadas con ingenio por el diseñador alrededor de los escotes. La colección masculina constaba de trajes sastre de estilo clásico, pero renovados gracias al empleo de tejidos estampados. También se vieron cazadoras más sport, cárdigans de punto y una original americana de vinilo.
Por Pedro Zozaya, Cecilia Casero y Rosana Ferreres

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