El creador catalán Josep Font cerró la semana de la Alta Costura de París con su romántica y onírica colección para la temporada primavera-verano 2008, compuesta por 16 modelos. En su primera incursión en la haute couture, Font se inspira en la poesía y la música para idear las formas de los vestidos, en el ambiente circense para elegir sus vivos colores, y en la tradición española de los mantones marianos y los trajes de luces para elegir los detalles. El creador estiliza la silueta de la mujer con largos vestidos de gasa o seda de talle imperio, o a través conjuntos de pantalón pitillo y bolero. Las faldas se presentan en formato mini y abullonadas o larguísimas, siempre de gran volumen, mientras que para los pantalones se decanta tanto por el pitillo como por modelos amplios llenos de movimiento. No faltan los gráciles volantes, encajes, transparencias, bordados y cristales, elementos tan característicos del universo estético del diseñador.
El adiós de Valentino
Resulta increíblemente complicado contemplar el último trabajo de Valentino Garavani sin sucumbir a un irremediable sentimiento de nostalgia. Su desfile haute couture no tiene nada que ver con un trabajo retrospectivo. Eso ya lo hizo el pasado verano en Roma. Por el contrario, contiene todos los ingredientes del glamour de la vieja escuela -drapeados precisos, minuciosos estampados florales, plisados ultrafemeninos y un manejo impecable de los tonos pastel-, pero no deja de mirar hacia el futuro. Sus vestidos de escote asimétrico están repletos de magia y las chaquetas chinescas de seda y raso se presentan más primaverales que nunca. El conjunto de la colección exhibe un sinfín de matices en tonos fucsia, malva y turquesa , entregando el testigo a Alessandra Facchinetti con una dignidad suprema.
Chanel en el país de las maravillas
Bailarinas, diademas al estilo Alicia en el país de las maravillas y una propuesta que, en más de una ocasión, se acortó por encima de la rodilla... ¿Sorprendente? No tanto. Lagerfeld ya lo había dejado entrever: "Existe un nuevo perfil de clienta de Chanel que proviene de las nuevas fortunas de Rusia, Oriente Medio, China y Sudamérica. Son consudmidoras jóvenes y delgadas, que utilizan una talla 36-38 y se ajustan perfectamente a las medidas de pasarela." El kaiser ha apostado por una propuesta couture dirigida a un público más joven que nunca, planteada alrededor de un valor seguro: la eterna chaqueta de tweed de Coco Chanel. En esta ocasión estira los patrones de la prenda hasta convertirla en románticos abrigos de verano que imitan a la naturaleza, en concreto a las conchas marinas. Así, las faldas mini y los vestidos de escote asimétrico se enroscan al cuerpo buscando patrones curvos y piezas deshilachadas a base de aplicaciones de pluma que adoptan maravillosos tonos rosa, gris y nácar de realismo y belleza extremos.
Dior o el delirio creativo
Muchos han sido los nombres propios que los profesionales de la moda han citado para acotar el punto de partida de la nueva colección de Alta Costura de John Galliano. Nombres como John Singer, Gustav Klimt, Stephen Jones... Grandes artistas que toman una dimensión diferente cuando la aguja del diseñador -convertida en una auténtica batuta- protagoniza la particular sinfonía cromática de Dior Alta Costura. Los interminables metros de satén duchesse en los más deslumbrantes colores joya -púrpura, magenta, amarillo, lima y azul eléctrico- sintonizan en esta ocasión con resplandecientes paillettes y aplicaciones de plástico que ofrecen una versión high society muy particular de la década de los sesenta. Galliano ha recogido las faldas de sus vestidos para dar lugar a la versión haute couture de los espectaculares pliegues en forma de flor de Zac Posen.
Lacroix, barroco retro
El neoromanticismo de Lacroix alterna los trajes de época inspirados en la estética eduardiana con una poética explosión de motivos abstractos. Sus tops con mangas de mariposa incorporan lunares, rayas y pedrería de una forma singular y caprichosa, alcanzando abullonados espectaculares que definen la hipérbole en la que se ha convertido su propuesta haute couture. Cada salida posee personalidad propia y las aplicaciones de lujo -tocados, plumas de avestruz, lazadas y puntillas- contribuyen a crear una cuidada atmósfera que se inspira en la estética parisina de finales del siglo XVIII. En definitiva, un desfile repleto de imaginación y fantasía, en el que estampados conviven con una completa paleta de coloares que se sirven de la técnicas del degradé para brillar en su máximo esplendor.
Armani, vuelta a los orígenes
Los vestidos más privé de la colección Armani regresan de nuevo a sus emblemáticos orígenes: discretos y favorecedores diseños repletos de movimiento en colores serenos como el gris piedra, malva, crema y amarillo pastel. El diseñador italiano utiliza la superposición de capas de gasa, tul y chiffon, creando nuevos efectos ópticos que poseen un efecto pixelado, como si fuesen diseñados, procesados y computerizados. Las aplicaciones de plastificados, cristales de swarovski y piedras semipreciosas contribuyen a convertir los vestidos en la propuesta ideal para la alfombra roja. La colección, por tanto, acaricia volúmenes geométricos y drapeados en los que la cuidadosa aguja del couturier marca la escrupulosa y meticulosa diferencia.
Por Pedro Zozaya

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