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El hombre en Milán

Vogue - viernes, 8 de febrero, 01.00

El Londres más bohemio, los cosacos, Tamara de Lempicka o  L.S. o Lowry inspiran las colecciones otoño-invierno 2008/09. Será una temporada en la que, a la vista de los cálidos materiales y las pesadas prendas que proponen algunas firmas, muy difícilmente el hombre pasará frío.

El dúo Dolce & Gabbana se deja seducir por el ambiente de la bohemia londinense de los 70 y por las formas de la campiña británica. Un aire grunge planea sobre su colección, con jerséis oversize de punto grueso y maxiabrigos de borrego que cubren una estética totalmente campestre aderezada con gorras que le dan un toque underground. Los chalecos se presentan como una de las prendas clave para el próximo invierno, tanto en los looks más informales como en los más elegantes, así como los espectaculares trajes tornasolados para la noche. La paleta se mueve entre marrones, azules, grises y negros, jugando en todo momento con la yuxtaposición de formas y materiales, como el suave brillo del cocodrilo en contraste con la rugosidad de la lana. Los retratos que la pintora polaca Tamara de Lempicka realizó de su marido Tadeusz y del doctor Bourcard inspiran la colección de Versace para el otoño-invierno 2008/09, en el que Donatella se deja seducir por la riqueza de tejidos como el cashmere-seda, el visón, la alpaca o una finísima lana con cortes rectos de aire art decó. Los usa para confeccionar prendas que resaltan el cuerpo del hombre con siluetas alargadas, con abrigos de formas rectangulares y angulosas que cubren elegantes conjuntos de suéter y pantalón.  Aunque el negro predomina en la colección, podemos apreciar, como sucede en la paleta de Tamara de Lempicka, un juego sensual en el que intervienen otros colores, como los azules marino y pavo real, el amatista, el berenjena, el blanco nieve y el rojo. Como si de un antiguo atelier se tratara, Moschino hizo que sus modelos sujetaran el número que identificaba su look, al más puro estilo de las maniquíes de los 60. Sobre la pasarela vimos trajes de corte ajustados con microimpresiones de trébol –los juegos de azar sirven como leitmotiv de la colección-, chaquetas decoradas con lentejuelas y unos originales pantalones de rayas rojas. Este estampado se repitió durante todo el desfile en camisas y en los pespuntes de las americanas. Símbolos clásicos de la firma, como el de la paz, se vieron en cinturones y camisetas, mientras en las prendas de punto se observaba el jacquard noruego. Las chaquetas se realizan en astracán, y los zapatos, de cordones o patucos, se trabajan con piel laminada violeta, turquesa o bronce. Frida Giannini, directora creativa de Gucci, tenía una visión muy particular de Rusia a la hora de plantear su nueva colección. La cultura cosaca y los gitanos de profundos ojos negros flotaban en su mente, y el resultado son lujosos abrigos que se inspiran en las tradiconales casacas y que le sirven para recrease en la aplicación de pieles como el potro y el astracán. Un sinfín de brillos acompañan el ruido de las monedas que utiliza aquí y allá siguiendo la más pura tradición gipsy. Estampados étnicos llenan las camisas en unos looks que completa con prendas que se adivinan como must-have de la próxima temporada: cinturones sobre fulares multicolores en seda. Destaca el vibrante colorido que plantea para el invierno, poblado de rojos, violetas y mostazas que, en terciopelo, dan un aspecto muy confortable a las prendas. Dsquared2 nos tienen acostumbrados a colecciones llenas de color y fuerza, y en esta ocasión no han defraudado. El naranja y el azul eléctrico competían con el negro, claro favorito para esta temporada, por imponerse en toda su propuesta. Para el invierno que viene, los hermanos Caten apuestan por formas ceñidas, al más puro estilo sastre, en tejido denim que a veces deja paso a la piel, dando un toque más lujoso a la colección. Las superposiciones toman protagonismo en algunos looks, con cazadoras bajo abrigos largos de paño. Los canadienses buscan un hombre transgresor a través de aplicaciones metálicas, tachuelas y tirantes, pero por si quedaba alguna duda, se atreven a sacar modelos bebiendo cerveza sobre la pasarela y luciendo atrevidos tatuajes. El artista L. S. Lowry inspira la colección de Christopher Bailey para Burberry Prorsum, en la que el director creativo se deja llevar por la fantasía como tributo al artista. Exuberancia y comodidad están presentes en la de Emporio Armani, que apuesta por tejidos sobrepuestos y americanas con cortes muy originales. Y la de Calvin Klein, moderna y cosmopolita, se decanta por las formas rectas y sobrias. Por Jose Luis Díez Garde

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