PRETORIA, Sudáfrica (AP) — Las presiones excesivas ejercidas en las conversaciones internacionales sobre el cambio climático conllevaban el riesgo de liquidar el único tratado que regula las emisiones de carbono, advirtió el lunes el anfitrión Sudáfrica, después que concluyeron las tensas negociaciones acerca de cómo debe responder el mundo al calentamiento global.
Dada la crisis financiera internacional y los intereses políticos nacionales conflictivos, tratar de forzar a las naciones a hacer más de lo que están dispuestas y son capaces de hacer "habría resultado en un fracaso en Durbán, no solamente matando el Protocolo de Kioto sino posiblemente la misma Convención de Naciones Unidas sobre cambio climático", dijo a la prensa la ministra sudafricana del ambiente, Edna Molewa.
Sudáfrica presidió las conversaciones durante dos semanas, impulsando y a veces presionando a los antiguos rivales a llegar a un acuerdo. El domingo, un día y medio después del final previsto para la reunión, los negociadores en la ciudad de Durbán accedieron a extender el Protocolo de Kioto durante cinco años.
Ese acuerdo de 1997 impone límites obligatorios de emisiones para algunas naciones industrializadas, pero no para los principales contaminantes del mundo: Estados Unidos y China. El acuerdo de Durbán también avizora un nuevo acuerdo con límites obligatorios para todo el mundo a partir de 2020.
Algunos críticos se han quejado de que el resultado del encuentro carece de ambición. El acuerdo no compromete a las naciones a garantizar que sus emisiones de gases de efecto invernadero empiecen a disminuir antes de 2020, lo que según los científicos es vital para impedir que las temperaturas mundiales suban más de 2 F (1,2 C) por sobre los niveles actuales para fines de siglo.
Celine Charveriat, del grupo Oxfam, calificó el pacto de Durbán como "una gran decepción". Jennifer Morgan, del Instituto de Recursos Mundiales, consideró en cambio significativo que Durbán hubiese encaminado el mundo a un acuerdo obligatorio que abarcará naciones desarrolladas y en desarrollo.
Hasta ahora, se ha considerado que los países desarrollados —que han sido responsables del calentamiento global desde la Revolución Industrial— tienen más responsabilidad de reducir las emisiones. Estos países sostienen que países como China, Brasil e India deberían hacer más, pero esas potencias emergentes responden que abandonar la energía contaminante demasiado rápidamente afectaría su crecimiento.
Molewa admitió el lunes que Sudáfrica está entre los países preocupados por la posibilidad de "estrangular nuestra industria, nuestro programa de erradicación de la pobreza".
"Necesitamos tiempo y espacio para desarrollarnos", sentenció.



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