El suceso tuvo lugar el pasado 26 de julio y el socorrista, tras atender al herido, le recomendó que fuese al centro de salud debido a la gravedad de sus heridas. El socorrido desconocía el lugar en el que se ubicaba el consultorio, así que pidió al socorrista que le acompañase. Este, siguiendo el protocolo, llamó al 112 para pedir una ambulancia, pero ante la falta de vehículos disponibles le ordenaron que él mismo acompañara al enfermo.
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Dada esta
situación, el socorrista recurrió al walkie-talkie para avisar a sus
coordinadores, pero no respondieron a las seis llamadas que realizó. Como era
una situación de emergencia, llamó a la lancha de salvamento para que su
compañera de trabajo no se quedara sola en la playa. Una vez que llegaron los
de salvamento, se decidió a acompañar al herido al centro de salud, situado a apenas 353 metros de la playa.
Un capítulo que habría terminado con final feliz si no hubiera sido porque una semana después le abrieron expediente al socorrista por falta muy grave. ¿El resultado? Los 18 días suspendido de empleo y sueldo, justo los que quedan para que acabe la temporada. El socorrista ha decidido emprender acciones legales contra Cruz Roja y pedirá la grabación de la llamada que hizo al 112, así como el testimonio de varios testigos.


