Eran las 22.50 cuando Mariano Rajoy salió al balcón de Génova. Junto a su mujer, Elvira Fernández, observaron a la masa popular enfervorizada, reflejada en miles de personas con la euforia desbordada mientras ondeaban las banderas del PP. No en vano, el partido había conseguido el mejor resultado de su historia en unas elecciones.
Instantes después, fueron saliendo todos los pesos pesados de la agrupación, uno por uno: Cospedal, Ana Mato, Soraya Sáez de Santamaría, Pío García Escudero, Gallardón, Aguirre, Arias Cañete. Moragas…Estaban todos; todos menos uno: José María Aznar.
Sorprendentemente, la figura histórica del partido no se dejó ver en el palco más famoso del PP para apoyar a Rajoy, no sabemos si por no robarle protagonismo a Mariano, o simplemente por celos de que el gallego le haya superado en las estadísticas. El caso es que Aznar no se unió a la fiesta.
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Su llama la atención en la medida en que se ha dejado ver en más de una ocasión durante la campaña apoyando a Rajoy. La última, en el acto más multitudinario, celebrado el viernes en el Palacio de los Deportes de Madrid ante 17.000 personas. Sin embargo, se puede entender si echamos la vista atrás. A pesar de que fue elegido a dedo por Aznar como su sucesor, Rajoy se terminó deshaciendo de Acebes y Zaplana, afines al núcleo duro del PP, para dar paso a nuevas caras. Este gesto, unido a la derrota de Rajoy en las elecciones del 2008, debilitaron su posición dentro del partido. De hecho, muchas voces clamaban por el cambio, voces detrás de las cuales se rumoreaba que podría estar Aznar.
El ex presidente del gobierno sí ha estado, en cambio, en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP celebrada el lunes. No asistía desde 2003, pero esta vez sí acudió para acallar estos rumores y de paso pedir al partido el mismo apoyo que él tuvo en 1996
Aguirre y Gallardón, separados
Otro ausente en las celebraciones de Génova fue su mujer, Ana Botella, probable futura alcaldesa de Madrid. Sí se encontraba, en cambio, su actual jefe, Alberto Ruiz-Gallardón (esta vez no habló), en la esquina izquierda del balcón. Paradójicamente, en el otro extremo, el derecho, se encontraba su mayor enemiga dentro del partido, Esperanza Aguirre. Curioso. A pesar de la felicidad dentro del partido, no se vio en ningún momento un saludo ni un cruce de miradas entre ambos, al menos de cara al público.
También resulta anecdótico que, de los ocho miembros que acompañaron a Rajoy, cuatro eran hombres y otros cuatro mujeres. ¿Se acogerá el próximo presidente a la paridad como hiciera en su momento Zapatero? Todos o casi todos botaron ante el clamor de los seguidores populares. Al menos, así les animó Rajoy: “Que boten todos, sí, menos Soraya, que no puede”. El gallego hacía referencia a su fiel escudera en el Congreso, Sáez de Santamaría, que acaba de dar a luz y todavía no se encuentra en plenas condiciones físicas.
Los cánticos más coreados
Mientras, abajo, los cánticos se sucedían en una explosión de nacionalismo español, al ritmo de “Que viva España”, “Socialista el que no vote”, “Tú sí que vales” o “España unida, jamás será vencida”. No obstante, el más trabajador de la fiesta fue el dj, que amenizó el delirio con una banda sonora en la que no faltó Shakira, el ‘Dragostea Din Tei” o el ‘Mariacaipirinha’ de Carlinhos Brown, pinchado como un remix que no dejó de sonar durante la noche y que trataba de sustituir el “tetete” por el “PP, PP”. Hasta eso cambió ayer en el panorama nacional.
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