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    Madrid tendrá un museo de arquitectura que dé "esperanza", dice su creador

    MADRID (Reuters) - El arquitecto argentino Emilio Ambasz quiere regalar a la ciudad de Madrid un museo con el que dar esperanza a unos ciudadanos inmersos en una grave crisis económica y que, según cuenta, no costará nada a unas arcas municipales profundamente endeudadas.

    Ambasz aportará a través de su fundación los 10 millones de euros de inversión para el centro, así como un diseño para el edificio fiel a su estilo de combinar elementos arquitectónicos y vegetales.

    "Yo tengo el gran placer de que me hayan concedido la ciudadanía española, así que me sentía en el deber de hacer algo, mayormente en este momento bastante feo", explicó el arquitecto, nacido en Argentina, en una entrevista con Reuters el martes.

    "Me parecía que esto hubiese dado esperanza a la gente, una señal de que alguien tiene confianza. De que ahora está oscuro, pero va a salir el sol".

    El nuevo Museo de las Artes, de la Arquitectura, Diseño y Urbanismo (MAADU), anunciado el miércoles por la alcaldesa de Madrid, se emplazará en la llamada "Milla de los Museos", muy cerca del museo del Prado, en un edificio cedido por el Ayuntamiento durante los próximos 75 años.

    "Es un edificio existente, tiene unos 3.000 metros cuadrados, pero honestamente tratar de reformarlo para que sirva es muy difícil (...) vamos a estudiar si se puede restaurar, que va a costar mucho más que hacerlo nuevo, y si no, haremos uno nuevo", señaló Ambasz.

    El diseño que propone en este último caso tiene dos grandes fachadas verdes, con plantas que se traerían desde el vecino Jardín Botánico de Madrid y un sistema que, aseguró, es más sencillo y económico que otros jardines verticales como el del centro de exposiciones Caixa Forum, que también se encuentra en el paseo del Prado.

    Ambasz barajó en un primer momento situar el museo en Nueva York, donde fue comisario del Modern Museum of Art (MOMA) en los años 70, antes de que decantarse por el edificio madrileño ante el apoyo del Ayuntamiento liderado por Ana Botella, del Partido Popular.

    "Será un centro vivo y dinámico (...) y que en este número 30 del paseo del Prado se convertirá en un edificio representativo de nuestra ciudad", dijo Botella el miércoles en la presentación del MAADU, agradeciendo al arquitecto su confianza en la capital española.

    No es el primer museo de Ambasz, que regaló a la ciudad de Buenos Aires el proyecto para el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, que llevó 14 años completar. En el caso del MAADU, el arquitecto espera que el centro pueda inaugurarse "en dos, tres año máximo".

    "Es un regalo que yo hago, a la municipalidad no le cuesta nada, a la comunidad no le cuesta nada", comentó en su entrevista con Reuters.

    ARQUITECTURA, DISEÑO E URBANISMO

    La Fundación Emilio Ambasz se encargará de financiar y gestionar el museo, donde esperan dar cabida no sólo a la arquitectura, sino a las propuestas innovadoras de diseño industrial o urbanismo.

    "El museo tiene una función de monitoraje, de observar qué es lo que se viene proponiendo, la de evaluarlo y la de dilucidarlo en cierta manera para que el publico pueda entenderlo", indicó.

    Entre las primeras exposiciones que proyecta el MAADU destaca una titulada "Héroes ignorados de la arquitectura y el urbanismo moderno", que reconoce a creadores poco conocidos como el argentino Amancio Williams o el estadounidense Paul Nelson, o un apartado para jóvenes arquitectos al inicio de su carrera.

    Una ventaja de que sea la Fundación quien gestione el centro, señaló Ambasz, es la capacidad de mantener exposiciones quizá no tan multitudinarias como las de las pinacotecas vecinas.

    "A una exhibición de Matisse hay filas de gente en la calle, dando la vuelta a la manzana. A una exhibición de arquitectura no hay tanta gente, y el museo depende de la venta de billetes", señaló. "Acá (en el MAADU) no sería problema, a mí no me importa si no viene nadie, basta con que vengan los que tienen 'el duende'".

    Pese a la confianza que quiere transmitir a los ciudadanos a través del MAADU, Ambasz se mostró menos optimista sobre un aspecto del proyecto.

    "Me han insistido en que tiene que tener un restaurante. En el último piso, que tendría vista al Jardín Botánico. Yo expliqué que francamente, no tengo muchas esperanzas de que un restaurante en un espacio relativamente chico pueda significar una gran entrada (de ingresos)", admitió, aunque quiso verlo por el lado bueno.

    "Cuando se demuestre que no funciona bien, entonces tenemos otro piso".

    /Por Cristina Fuentes-Cantillana/

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