Todo lo que tiene que ver con la Monarquía es, desde hace unos años, motivo de debate: unas veces, por obligada información, como sucede con el caso Nóos en el que está involucrado Iñaki Urdangarín y podría salpicar también al Rey; otras, por temas mucho más accesorios, como una simples vacaciones en familia. Todo se comenta, todo interesa, y la salud del Juan Carlos tampoco se queda fuera, más aún cuando las alarmas se encienden.
Sucedió ayer,
cuando Juan Carlos sufrió una caída al tropezar con un escalón en un acto
militar. Todo se quedó en un susto; al jefe de Estado no le ocurrió nada más
allá de pequeñas contusiones en la nariz y la barbilla, pero parte de la
opinión pública se empieza a preguntar si el monarca, a sus 74 años, está en
las mejores condiciones para cumplir con la agenda que su cargo conlleva, más
aún en medio de la crisis. No en vano, el Rey se tuvo que operar de la cadera
dos veces tras fracturársela mientras estaba de cacería en Botsuana. Además,
este mismo año, la Casa del Rey ha reconocido que Juan Carlos sufre artrosis,
en parte por el desgaste de la rodilla de la que tuvo que ser operado el año
pasado.
[Relacionado: El futuro de la Monarquía ya no está tan claro]
En total, el Rey
ha sido operado en su vida nueve veces, aunque cinco de ellas se han producido
desde 2010 (dos de cadera, una de rodilla, otra en el pie y una extirpación de
un nódulo pulmonar benigno) Además, no es la primera vez que Juan Carlos se cae
en un acto público ni el primer incidente. Hay que recordar, por ejemplo, la
imagen del Rey el año pasado con un ojo morado tras sufrir un accidente doméstico.
Evidentemente, que
una persona mayor se tenga que operar y no esté en plenitud física no implica
que no pueda seguir liderando diplomáticamente un país. En este sentido, el Rey
ya se ha mostrado molesto en más de una ocasión por el debate generado sobre su
abdicación: “Si me queréis matar y meterme un pino en la tripa y al cajón”, llegó
a contestar a los periodistas cuando el año pasado le preguntaron por su estado
de salud.
No obstante, el problema llega cuando la opinión pública duda sobre su lucidez
mental. Ocurrió este mismo verano, tras la victoria de la selección española en
la Eurocopa de Polonia y Ucrania, durante la intervención del Rey en las
celebraciones. Dos años antes, ocurrió lo mismo después de ganar el Mundial,
pero muchos comentarios en Twitter consideraban cómo entre unas y otras imágenes se podía comprobar que Juan Carlos había notado
el paso del tiempo. El Rey, desde luego, no parece darle importancia; es más, no ha perdido el sentido del humor con la prensa, como reflejó el pasado mes de junio en un acto de Valladolid en el que no quiso hacer uso de la silla que le habían ofrecido: "a ver si hubierais aguantado vosotros", sentenció.
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