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    Continúan los enfrentamientos en barrios de Damasco

    AMÁN (Reuters) - Damasco registraba nuevos enfrentamientos callejeros el lunes, cuando los soldados del presidente Bashar el Asad buscaban consolidar el control de barrios de las afueras que habían sido tomados por los combatientes rebeldes a pocos kilómetros del centro de poder del mandatario.

    Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y uno de los pocos aliados de Siria, dijo que el Gobierno de Asad había accedido a mantener conversaciones en Moscú para poner fin a la crisis siria, aunque un gran organismo opositor rechazó cualquier diálogo con el presidente y le exigió que dimitiera.

    Los nuevos combates y la propuesta de la diplomacia rusa se produjeron mientras la Liga Árabe y Francia se preparaban para hacer presión sobre el Consejo de Seguridad para que aplique un plan de paz que alejaría a Asad del poder, en un intento de detener el derramamiento de sangre con el que Siria intenta aplastar un alzamiento popular y una insurgencia armada contra el Gobierno.

    Activistas y vecinos dijeron que soldados sirios habían tomado el control de Hamuriyeh, uno de los distritos donde usaron vehículos blindados y artillería para combatir a los rebeldes que se habían acercado a unos ocho kilómetros de Damasco.

    Un activista dijo que el Ejército Sirio Libre, una fuerza integrada por desertores y vinculada a la dividida oposición política siria, realizó ataques contra los soldados del Gobierno que avanzaron sobre el distrito de Saqba, en manos insurgentes desde hace unos días.

    "Las luchas callejeras continúan desde el amanecer", dijo el activista, agregando que los tanques avanzaban por una avenida del centro del vecindario. "El sonido de los disparos está por todos lados", agregó.

    El Ministerio ruso de Exteriores dijo que Siria había accedido a participar en negociaciones sobre la crisis auspiciadas por Rusia, pero miembros destacados del consejo que afirma hablar por la fragmentada oposición siria dijeron que no tiene sentido hablar con Asad, que tiene que dimitir.

    "Rechazamos la propuesta rusa porque querían que hablásemos con el régimen mientras prosigue con las muertes, la tortura, el encarcelamiento", dijo a Reuters Walid al Buni, jefe de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional Sirio.

    Los rebeldes dijeron que al menos 15 personas habían muerto mientras se retiraban en Saqba y Kfar Batna. Activistas han denunciado la muerte de varias docenas de personas en tres días de enfrentamientos en los distritos, que han protagonizado repetidas protestas contra el Gobierno de Asad y la represión de sus soldados en un levantamiento que dura ya diez meses.

    LA ATENCIÓN PASA DE LOS OBSERVADORES A LA ONU

    El creciente baño de sangre llevó a la Liga Árabe a suspender el trabajo de sus observadores el sábado. Los ministros de Asuntos Exteriores árabes, que han instado a Asad a renunciar y dejar lugar a un Gobierno de unidad nacional, abordarán la crisis el 5 de febrero.

    La agencia de noticias estatal siria dijo que seis soldados habían muerto en un ataque cerca de Deraa, en el sur, y que "terroristas" habían hecho explotar un gasoducto, un objetivo frecuente.

    Vecinos de Deraa -donde comenzaron las protestas contra el presidente- hablaron de enfrentamientos entre desertores del Ejército y tropas del Gobierno en los que habrían muerto al menos 20 personas, en su mayoría fuerzas del Gobierno.

    A su vez, residentes de Homs, la ciudad central donde se han producido fuertes ataques de las fuerzas de Asad y matanzas sectarias en represalia, dijeron que las tropas del Gobierno, apoyadas por vehículos blindados, se habían enfrentado con los rebeldes cerca de la zona del mercado.

    Siria restringe el acceso al país de periodistas y los números de víctimas no pudieron ser inmediatamente verificados.

    El secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, pedirá el martes el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU para un plan de paz árabe. El ministro francés de Exteriores dijo a través de un portavoz que el Consejo debe actuar "contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen".

    Elaraby, que estará acompañado por el primer ministro de Qatar, el jeque Hamad bin Jasim al Thani, cuyo país preside la comisión de la Liga Árabe encargada de supervisar Siria, quiere superar las objeciones rusas y chinas sobre el plan.

    El lunes, el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Gennady Gatilov, dijo que primero quería escuchar directamente a los observadores enviados por la Liga Árabe, una medida que podría demorar cualquier votación.

    Un responsable del Gobierno sirio dijo que la decisión de la Liga Árabe de suspender la misión de supervisión "pondrá presión en las deliberaciones (del Consejo de Seguridad) con el propósito de pedir intervención extranjera y animará a grupos armados a aumentar la violencia".

    Asad atribuye la violencia a activistas respaldados desde el extranjero.

    Grupos de activistas basados en el exterior reconocen que soldados e integrantes de las fuerzas de seguridad murieron y la agencia de noticias estatal SANA informó de funerales de más de 50 militares durante el fin de semana.

    Después de la erupción de manifestaciones masivas en la primavera pasada en contra de su Gobierno, Asad lanzó una represión militar. Un creciente número de desertores del Ejército y hombres armados se han unido a los manifestantes en un país de 23 millones de personas ubicado en el corazón de Oriente Próximo.

    La insurgencia se ha ido acercando a la capital, cuyos barrios periféricos, una serie de ciudades musulmanes suníes conservadoras conocidas como Al Ghuta, acogen a la mayor parte de la población de Damasco.

    Los suburbios de Damasco han visto grandes manifestaciones exigiendo la dimisión de Asad, un miembro de la minoritaria secta alauí, una rama del Islam chií que ha dominado el país de mayoría musulmana suní durante las últimas cinco décadas.

    Naciones Unidas dijo en diciembre que más de 5.000 personas habían muerto en las protestas y la represión. Siria dice que más de 2.000 integrantes de las fuerzas de seguridad murieron a manos de los milicianos.

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