Desde hace 16 años, es una de las pocas mujeres que trabaja en la plaza Garibaldi de la Ciudad de México, corazón de este género musical, donde el desdén y la complacencia con la que algunos colegas aún la observan demuestran que, para una chica, el camino no es fácil en esta profesión
Desde hace 16 años, es una de las pocas mujeres que trabaja en la plaza Garibaldi de la Ciudad de México, corazón de este género musical, donde el desdén y la complacencia con la que algunos colegas aún la observan demuestran que, para una chica, el camino no es fácil en esta profesión