Un día, hace ya algún tiempo, un periodista le preguntó a Nicolas Sarkozy si pensaba en la presidencia de Francia mientras se afeitaba por las mañanas, a lo que respondió que no sólo cuando se afeitaba. Esta simple anécdota define la personalidad ambiciosa de un líder que se erigió en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales galas celebradas el 6 de mayo de 2007 en el sexto presidente de la V República Francesa, con un claro objetivo en mente: "devolverles a los franceses el orgullo de ser franceses".
Nicolas Paul Stéphane Sárkozy de Nagybóscay nació en París el 28 de enero de 1955. Su padre, Pál Sárkozy Nagybócsay, fue un aristócrata húngaro y su madre, Andrée Mallah, hija de un hombre de negocios, tenía raíces greco-judías. Pál emigró de Hungría cuando las tropas rusas cruzaron la frontera húngara y confiscaron la hacienda paterna. Después de una breve estancia en Austria y Alemania, se mudó a París, donde conoció a la madre de Nicolas, de buena familia y de profundas convicciones católicas. Pál afrancesó su nombre con la forma Paul Sarkozy, aunque no consiguió la ciudadanía francesa hasta los años 70. Un tiempo después nació su hijo mayor, Guillaume, luego el mediano, Nicolas y por último el benjamín, Françoise. Paul se empeñó en que ninguno de sus tres hijos aprendieran ni la cultura, ni el idioma húngaros, así que los tres fueron bautizados por el rito católico y fueron educados según la tradición francesa.
Al poco tiempo, Paul abandonó a la familia, aunque ésta siempre se vio protegida por el poder económico del abuelo materno, médico en el pudiente distrito XVII de París. Poco a poco, su abuelo se fue definiendo como un segundo padre para Nicolas, y sus profundas convicciones gaullistas fueron haciendo mella en el pequeño.
A pesar de ser un estudiante del montón, finalmente cursó derecho en la Universidad de Nanterre y se licenció en 1979. Durante sus primeros años en la universidad comenzó su activismo político. En el primer curso se afilió a la Unión de Demócratas por la República (UDR), partido conservador gaullista, que bajo sucesivas denominaciones venía gobernando Francia desde la proclamación de la V República en 1958 y cuyo líder ascendente era Jacques Chirac.
Con sólo 22 años, en 1977, Nicolas llegó a la concejalía del consistorio de Neuilly-sur-Seine, el lugar donde pasó su infancia. Tremendamente ambicioso y dinámico, Sarkozy fue captando la atención de Chirac, que en aquel momento iniciaba su trayectoria como alcalde de París. Seis años después, con sólo 28, alcanzó la alcaldía del gran barrio elitista de París, cargo que no abandonó hasta que cumplió los 47 años.
Por estas fechas conoció a la que sería su primera mujer, Marie-Dominique Culioli, con la que tuvo dos hijos: Pierre y Jean. Sin embargo, el matrimonio sólo duró unos años, ya que Nicolas inició un idilio con Cécilia Ciganer-Albéniz, biznieta del famoso compositor español y ayudante del senador de izquierdas René Touzet. Tras una borrascosa relación, ambos consiguieron el divorcio de sus respectivas parejas y contrajeron matrimonio en 1996, de cuya unión nació un niño, Louis.
En 1988, Sarkozy llegó al parlamento francés. Pero su gran año fue 1993, cuando en las elecciones legislativas el Partido Socialista (PS) tuvo una sonada derrota y la coalición de los partidos Unión por Francia y Reagrupamiento por la República (RPR), creada por Chirac en 1976, obtuvo el triunfo. Gracias a esta victoria, Nicolas consiguió la cartera ministerial del presupuesto y se convirtió en el portavoz del ejecutivo en el gabinete de Édouard Balladour.
Durante todo este tiempo, Sarkozy siempre fue visto como un protegido de Jacques Chirac; sin embargo, hacia 1995 comenzó a distanciarse de éste para apoyar en las presidenciales a Balladour. Pero esta vez, y después de tres intentos previos, fue Chirac quien llegó a Eliseo, apartando posteriormente a Nicolas del ministerio que ocupaba, quedándose así fuera de los círculos de poder.
A pesar de la desconfianza reconocida entre los dos, en 2002, después de su reelección como presidente de la República, Chirac designó a Sarkozy como ministro del Interior del gabinete del Primer Ministro Jean-Pierre Raffarin. Tras la reorganización del gabinete en marzo de 2004, Nicolas fue nombrado ministro de Economía, Finanzas e Industria.
Pero dentro de la UMP, partido creado en 2002 para unir las fuerzas de centro-derecha, continuaban las relaciones tensas entre Sarkozy y Chirac, sobre todo al conocerse las intenciones de Nicolas de hacerse jefe del partido después de la dimisión de Alain Juppé, cargo que ocuparía en noviembre de 2004, tras las elecciones internas del partido. Poco a poco, Sarkozy se iba perfilando así como un candidato muy probable para las elecciones presidenciales de 2007.
La trayectoria política de Nicolas continuó durante estos años marcada por el liderazgo que le otorgaban las encuestas y, paradójicamente, por la polémica. Tras el fracaso del referéndum de la Constitución europea en Francia y la dimisión del Primer Mnistro Raffarin, Sarkozy se vio reforzado de nuevo y pasó a ocupar el ministerio del Interior en el gabinete de Dominique de Villepin, desde el 31 de mayo de 2005 hasta marzo de 2007. No obstante, este nuevo cargo le suscitó glorias pero también pesares. La cartera de Interior le llegó en un momento convulso, cuando Francia afrontaba significativos desórdenes sociales. Su política de "resistencia contra el crimen", que supuso un incremento de la policía en las calles, fue muy criticada por muchos, que sintieron que sus derechos se veían infringidos, por lo que perdió mucho apoyo entre las capas más populares.
Sin embargo, este líder siempre ha encontrado formas para salir a flote sin ver demasiado dañada su reputación como político. En enero de 2007 consolidó oficialmente su candidatura para las elecciones presidenciales de Francia y consiguió derrotar a su rival, la socialista Ségolène Royal.
El Consejo Constitucional francés ratificó os resultados obtenidos por Nicolas Sarkozy en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del día 6 de mayo de 2007 y que le alzaban como ganador gracias al 53,06% de las papeletas a su favor. Con este trámite comenzó la investidura del presidente entrante como nuevo mandatario de la República, cargo en el que sucede a Jacques Chirac después de doce años al frente del país galo.
Tras el intercambio de poderes, a la que asistió en el Elíseo su familia al completo, Sarkozy hizo pública una declaración de intenciones que ya había avanzado durante su campaña y que le llevó a ocupar el Palacio Presidencial del Elíseo. "No tengo derecho a decepcionar" a los ciudadanos, dijo Sarkozy. Por ello, cumplirá "escrupulosamente" con la responsabilidad que conlleva el cargo y "con la voluntad de ser digno de confianza".
Durante su discurso, el nuevo presidente se refirió a la "independencia" y la "identidad" de Francia como pilares de su política. Asimismo, se comprometió a "rehabilitar los valores del trabajo, el esfuerzo, el mérito y el respeto". Otros objetivos que Sarkozy mencionó ante los presentes fueron la lucha contra la intolerancia, la defensa de los Derechos Humanos o la prevención del calentamiento global.
El nuevo inquilino del Elíseo resumió así sus intenciones de "construir una República basada en derechos reales y en una democracia irrepochable". Teniendo esta premisa como base, Sarkozy abogó por el "cambio" y por "romper con los comportamientos del pasado".

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