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Cristina Narbona

Europa Press - lunes, 13 de agosto, 14.37

Cristina Narbona Ruiz nació en Madrid el 29 de julio de 1951. Hija de periodistas que, debido a la complicada situación interna del país en aquellos años, se vieron obligados a emigrar a Italia cuando la actual ministra tan sólo contaba 12 años de edad. Gran parte de su formación académica tuvo lugar en Roma, en cuya Universidad se doctoró en Ciencias Económicas. Su retorno a España se produjo en 1975, con la muerte del General Franco. En esta fecha se instaló en Sevilla y comenzó su labor docente, la que se convertiría en su principal ocupación antes de dedicarse por completo a la política, ejerciendo como profesora de Economía Internacional en la Universidad de Sevilla.

Su primer cargo en el mundo de la política le llegó a través del primer gobierno autonómico andaluz, que iniciaba su andadura trás 36 años de dictadura. En la Junta de Andalucía se encargó de dirigir la Viceconsejería de Economía a partir de 1982.

Unos años más tarde daría el salto a la política nacional, siempre vinculada al Partido Socialista. En 1985 desempeñaría el cargo de directora general de Producción del Banco Hipotecario. Más tarde, en el último mandato del PSOE, antes de que José María Aznar le arrebatase el gobierno a Felipe González, desempeñó el cargo de directora general para la Vivienda y Arquitectura durante 1991 y, dos años más tarde, el de secretaria de estado de Medio Ambiente y Viviendas, cuando Josep Borrell ocupaba la cartera de Obras Públicas y Transportes. En este punto comienza su andadura en el sector del Medio Ambiente, en el que se sigue moviendo actualmente como pez en el agua. Fue también en 1993 cuando Narbona se afilió al PSOE. Su labor en este puesto fue elogiada por intentar avanzar en política de vivienda y por sus planteamientos ecologistas en la ambiental, aunque la considera una de las etapas más ingratas de su carrera. Considera un logro, en parte personal, el que la sociedad se haya concienciado de la importancia de la política ambiental, pasando de ocupar una secretaría a un ministerio.

Con la caída de los socialistas en 1996, Cristina Narbona pasaría a ser portavoz del grupo socialista en la Comisión de Medio Ambiente, tras ser elegida diputada en el Congreso por Almería.

A punto de finalizar el milenio, se establece en Madrid, en cuyo Ayuntamiento ejerce las labores de concejala y portavoz adjunta del grupo municipal del PSOE, además de responsable en el área de Medio Ambiente, cargo que desempeñaría hasta 2003. Compaginó con este puesto el de miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y secretaria de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio a partir de julio del año 2000. Durante este periodo fue extremadamente crítica con la política ambiental del Ayuntamiento, sobre todo en materia de contaminación acústica, para lo que propuso la financiación de doble acristalamiento de los vecinos de calles emblemáticas como la Gran Vía, Atocha o Toledo.

Las elecciones del 14 de marzo de 2004 le otorgaron de nuevo un puesto de diputada en el congreso, esta vez siendo elegida por Madrid. Con la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero es nombrada ministra de Medio Ambiente, un cargo que le viene como anillo al dedo, tanto por su trayectoria anterior como por su amor a la naturaleza. Su nombre tambíen aparecía asociado a la cartera de Vivienda, ministerio de nueva creación que dirige finalmente María Antonia Trujillo. Es un cargo en el que ya la situaban las quinielas en 1998, cuando anunció su relación sentimental con Josep Borrell, entonces candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE. Aquel año se le preguntó si pensaba que podía ocupar alguna cartera ministerial, a lo que respondió que su deseo era compatibilizar su actividad política con las otras dimensiones de su existencia. Para su pareja sentimental, con la que sigue conviviendo en la actualidad, sólo tiene buenas palabras, afirmando que detrás de una gran mujer, al menos en su caso, hay un gran hombre.

Cristina Narbona rechazó los cargos de candidata a la alcaldía de la capital de España en favor de Trinidad Jiménez y el de portavoz adjunta del grupo socialista en el Congreso de los Diputados, aunque ha acabado desempeñando uno de los puestos con más trabajo del ejecutivo.

Entre las acciones que ha emprendido desde que es ministra, ninguna de ellas exenta de polémica, se encuentra el de hacer cumplir el Protocolo de Kyoto, buscar una alternativa a los trasvases de agua o promocionar el uso de las energías limpias. El agua es el principal quebradero de cabeza de la ministra, que primero tuvo que lidiar con las críticas que se produjeron tras la derogación del trasvase del Ebro, y después ha debido hacer frente a una sequía que es considerada la más dura que ha sufrido nuestro país. Quiere que este ministerio, que se creó en la última legislatura del Partido Popular, no sea considerado "de segunda" y, para ello, prepara una estrategia de comunicación para concienciar a la población de la importancia de sus actuaciones.

Cristina Narbona está divorciada y es madre de un hijo de 24 años. Se considera una mujer discreta, aunque reconoce que, de haberse dedicado a otra profesión, hubiese elegido la de actriz, lo que le cuadra a la perfección por su expresiva mirada. De pequeña le fascinaban los actores, pues se pasaban la vida en un carromato recorriendo el mundo para ofrecer sus funciones. Incluso hizo sus pinitos en sus años universitarios, interpretando algunos montajes de teatro.

Aunque fue una niña buena, ansiaba realizar travesuras al estilo de su ídolo de aquellos días, la pícara Celia de las novelas de Elena Fortún.

De aquella época le queda su afición a la literatura, suele leer habitualmente novelas o textos dramáticos. Otro de sus hobbys es el deporte. Le gusta cuidarse y realiza ejercicio físico a menudo, sobre todo compaginandolo con la naturaleza, en actividades como el senderismo.

También es aficionada a la cocina, habiendose hecho con los años cada vez más habilidosa en este complicado arte.

Su vicio inconfesable es el café, aunque para compensar, suele tomar infusiones relajantes,de manzanilla y otras hierbas.

Su defensa de la naturaleza no se queda en los discursos. La ministra de Medio Ambiente intenta hacer de su vida un ejemplo de lo que predica, aunque, como ella misma reconoce, no es algo fácil. Con su nuevo cargo es imprescindible llevar seguridad, por lo que ha de utilizar el coche mucho más de lo que le gustaría. Le encanta pasear y, por ello, cuando decidió convivir con Josep Borrell, ambos decidieron adquirir una casa cercana al Palacio de las Cortes, para poder desplazarse hasta él sin tener que usar el automóvil. Además, intenta no excederse en el consumo de energía, regulando la calefacción y el aire acondicionado.

Los que la conocen destacan de ella su tesón y su diplomacia. No en vano es una veterana del cuerpo a cuerpo político. Siente un deseo permanente de cambio, no sólo para lo que la rodea, sino para ella misma, convirtiéndose en su máxima el dicho "renovarse o morir".

Desde que comenzó a desempeñar su cargo se ha visto obligada a comparecer no siempre por acciones que haya emprendido ella misma. Las comentadas fotos para la revista "Vogue", que protagonizaron las 8 ministras, le granjearon la enemistad de diversas organizaciones ecologistas, pues en ellas aparecían una serie de pieles de animales. En la actualidad se enfrenta a las dramáticas consecuencias provocadas por el incendio en la sierra de Guadalajara, uno de los más graves de la historia de nuestro país, por lo que deberá comparecer de nuevo ante sus compañeros de Congreso.

Nombre completo:
Cristina Narbona

Fecha de nacimiento:
29/Julio/1951

Lugar de nacimiento:
Madrid

Estado civil:
Soltera/o

Signo del zodiaco:
LEO

Pelo:
Castaño

Ojos:
Marrones

Profesión:
Política

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