Buenos Aires, 7 may (EFE).- El novelista español Eduardo Mendicutti consideró que la literatura tiene "grandes posibilidades" en Internet, pero descartó que las nuevas tecnologías puedan desplazar a los libros, en una entrevista con Efe en Buenos Aires, donde participa en la Feria Internacional del Libro.
"Habrá una etapa en la que ambas fórmulas convivan en igualdad y llegará un momento que uno acabe comiéndose a la otra, pero confío en que el gusto por el libro no va a desaparecer", afirmó el escritor, que presenta en estos días en la capital argentina su última novela, "Ganas de hablar" (Tusquets).
A su juicio, los autores españoles se han distanciado de la realidad y ese distanciamiento puede derivar en una versión sesgada de la Historia y en un exceso de metáforas "que puede ser fatal".
"Hemos construido una realidad desenfocada, con muchos espacios fuera de la realidad", lamentó.
El autor español aseguró que realiza una "reivindicación del costumbrismo", aunque admitió que la narrativa costumbrista se ha caracterizado por abstraerse de los conflictos.
En su opinión, el costumbrismo es negativo si se hace de una manera acrítica, pero es imprescindible recurrir a él para "darle la vuelta y enseñar el lado oscuro" de las cosas.
"Huir de la realidad es huir del compromiso", sentenció el escritor, que aplicó sus propios consejos en su última obra, que transcurre en un típico pueblo de la región española de Andalucía, cuyo habla coloquial también se refleja en la novela como "una celebración de la oralidad".
El uso de este lenguaje supuso un gran riesgo, admitió el novelista, quien, no obstante, consideró que los localismos "han traspasado fronteras" y bromeó con el hecho de que muchas palabras que aparecen en la obra no se conozcan dentro de España pero sí en algunas partes de América Latina.
"Ganas de hablar" es la historia contada en primera persona de Cigala, un homosexual que ha dedicado toda su vida a hacer la manicura a las señoras de un pueblo andaluz, donde no ha parado de hablar ni un momento pero tampoco de escuchar y ha tenido que callar muchas cosas.
Cuando el pueblo decide rendirle homenaje dedicándole una calle, Cigala escoge la calle Silencio, por la que pasa una procesión religiosa todos los años, lo que desencadena la reacción airada de los ciudadanos de La Algaida y demuestra que el personaje era aceptado mientras no planteara conflictos.
Cigala está inspirado en una persona real, un hombre apodado Palmera que vive en el lugar de nacimiento de Mendicutti, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), si bien el escritor confesó que no ha hablado "ni una sola vez" con él, a quien le dedicó el libro.
Este tipo de personajes, apunta Mendicutti, son muy comunes en España y han tenido que convertirse en "bufones" y escudarse en el humor para no sentirse rechazados por su condición sexual, siempre han estado "en la vanguardia de la visibilidad de la homosexualidad, y se han apañado como han podido".
Mendicutti aprovechará su visita a Buenos Aires para participar en un diálogo con su compatriota Almudena Grandes sobre "La realidad y estrategias de la ficción".

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