Las imágenes pueden parecer caóticas, pero bien vistas no dan lugar a duda. Difundidas a la red este lunes, muestran a varias decenas de libios intentando rescatar al embajador de EE.UU. en Libia, Christopher Stevens tras sufrir un atentado contra el consulado estadounidense en Bengasi con cócteles molotov en el que murió junto a otras tres personas.
El atentado fue perpetrado durante la noche del martes de la semana pasada por islamistas que protestaban por una película 'amateur' hecha en Estados Unidos que, a su juicio, se burlaba del Islam. Stevens llevaba menos de seis meses en el puesto.
El difunto había apoyado la revuelta en Libia contra Gadafi y fue enviado ante los rebeldes libios desde las primeras semanas de la misma, en febrero de 2011, durante la cual los aviones de la OTAN ayudaron a los rebeldes a derrocar al régimen de cuatro décadas de Gadafi y colaboraron eventualmente en su captura y muerte.
"Me emocioné al ver al pueblo libio levantarse y reclamar sus derechos", decía el diplomático en la introducción de un video divulgado por el Departamento de Estado poco después de que fuera designado como embajador en mayo de 2012.
Por 