Por edades también se vislumbran diferencias: el 74% de las personas entre 55 y 64 años reconoce haber acudido al dentista en el último año. Quienes menos van son los mayores de 65 años (56%) y los jóvenes entre 25 y 34 años (61%). Lo curioso es que en estas franjas de edad se desarrollan los mayores problemas bucodentales (39%).
Poca prevención en salud dental
Uno de los motivos por los que tantas personas no acuden al dentista es el miedo que sienten. Muchos estudios destacan el miedo y la ansiedad como motivos más importantes para no acudir de forma regular al dentista. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 15% de la población padece el estado más grave de miedo: la odontofobia. Esta circunstancia dificulta la atención odontológica y el tratamiento dental de un gran número de pacientes. Este problema ha adquirido tal calibre, que hoy en día muchos especialistas, sobre todo en EE.UU., ya adaptan el entorno para lograr un ambiente agradable: música tranquilizante, vestuario adaptado, vídeos relajantes, masajes....
Las visitas al odontólogo y una buena higiene ayudan a mantener la salud bucodental y a prevenir el desarrollo de problemas como caries, periodontitis, llagas en la boca, hipersensibilidad dental o molestias en las encías. Al cepillado (que debe realizarse durante 3 minutos reales) y al uso de seda dental habituales, se debe añadir una limpieza en la consulta del dentista al menos una vez al año, algo que ha hecho el 53% de los españoles, sobre todo mujeres de entre 35 y 54.
Acudir al dentista no solo supone ventajas incuestionables relacionadas con la propia salud bucodental, la estética y el bienestar psicológico (mejora la autoestima), sino que el odontólogo puede advertir otras enfermedades paralelas del resto del organismo, como diabetes, enfermedades cardiovasculares o ateroesclerosis (en la década de los ochenta se definió la periodontitis como la sexta complicación de la diabetes). El estado de las encías aporta tal información, que según revela un estudio estadounidense, publicado en 'American Journal of Public Health', cerca de 20 millones de personas mejorarían su estado de salud si consultaran con los odontólogos.
La alimentación, clave en la salud bucodental
Además de la higiene, hay otros hábitos saludables que contribuyen a mantener la salud dental, como una alimentación adecuada. Si el 37% de los encuestados reconoce que ha sufrido algún tipo de problema dental durante el último año, en el caso de quienes afirman comer cinco piezas de fruta o verduras al día, el porcentaje se reduce hasta el 33%. Los especialistas denominan "momento azúcar" al momento en que se consume este edulcorante, sin tener en cuenta la fuente de la que provenga, y que equivale tanto a una cucharadita de azúcar en el café como a una bebida azucarada. Una dieta adecuada para controlar la caries no debe tener más de cuatro "momentos azúcar" al día.
Dos de cada cinco encuestados con problemas bucales afirmaron ser fumadores. Está demostrado que el tabaco causa manchas en los dientes (por la acción del alquitrán y la nicotina) y favorece el desarrollo de caries, entre otras complicaciones más graves. Los componentes que se inhalan al fumar, además, provocan alteraciones en el tejido de soporte del diente, con la consecuente migración gingival y exposición de los cuellos dentarios. También tienden a disminuir el flujo salival, clave en el desarrollo de problemas bucodentales.
DENTISTA PARA TODA LA VIDAEl cuidado de la salud dental no debería tener edad. Desde la infancia a la tercera edad, hay que seguir unos hábitos de higiene adecuados. Los expertos en salud infantil recomiendan empezar las rutinas de cuidado dental desde que salen los primeros dientes. Los problemas dentales, como la caries de la infancia temprana, pueden provocar enfermedades crónicas en los pequeños. Es primordial que los pediatras informen a las familias sobre medidas preventivas, como no dejar que el niño use el biberón con zumo o leche como si fuera el chupete o evitar untar las tetinas con miel, azúcar o similares, entre otras.
Con el envejecimiento surgen dificultades que conviene no perder de vista. Debe hacerse caso omiso a la idea de que "ya no merece la pena". Son muchas las personas con dentadura postiza que no se han revisado en décadas o que viven sin algunos dientes sin prestar mayor importancia. El mal cuidado oral puede provocar a largo plazo enfermedades, como la desnutrición, por comer poco o mal por falta de piezas dentales o tenerlas en mal estado. En edades avanzadas, por el propio proceso de envejecimiento, la salud bucodental se debilita, las encías son más débiles, hay mayor sequedad y una mayor tendencia a sufrir infecciones.



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