ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    Gaceta trotamundos

    Wikileaks suplanta la identidad del ex director del ‘New York Times’

    Las puertas de la redacción del New York Times (AFP Photo/Ramin Talaie)Las puertas de la redacción del New York Times (AFP Photo/Ramin Talaie)Relacionarse con WikiLeaks, la beligerante organización online que se dedica a revelar secretos de estado, tiene sus peligros. Esto lo sabía ya Bill Keller, que era director del New York Times, a finales de 2010 cuando decidió colaborar con ellos y publicar cientos de miles de comunicados secretos de la diplomacia estadounidense en el periódico más prestigioso del mundo. Las cosas iban bien entre ambos gigantes de la comunicación. Pero entonces, el líder de WikiLeaks, Julian Assange, se enfadó con el periódico porque publicaron una entrevista en la que se veía poco favorecido. Entonces empezó la guerra entre los dos. Esta semana ha llegado a su punto más álgido.

    WikiLeaks ha reclamado la autoría de uno de los sucesos más extraños que han visto los medios de comunicación en los últimos años: una incendiaria columna de opinión que aparecía firmada por Keller (que no dirige el diario desde hace más de un año) y que era extremadamente crítica con el periodismo actual y benevolente con WikiLeaks es particular. Todo parecía perfectamente legítimo. Pero ni Keller había escrito la columna, ni la página en la que ésta se ubicaba tenía nada que ver con el New York Times: era una farsa minuciosamente elaborada en todos los niveles.

    Captura de pantalla de la columna falsa antes de ser retiradaCaptura de pantalla de la columna falsa antes de ser retiradaEn el nivel formal, quien haya realizado la copia hizo un trabajo casi encomiable: no había nada que diferenciara la web con la columna de la web real de New York Times. La tipografía era exacta; las secciones, copiadas al milímetro; hasta los anuncios eran los mismos. Había que fijarse en los detalles para caer en la argucia: en realidad no estábamos en www.nytimes.com, la web oficial del periódico, sino en www.opinion-nytimes.com, un detalle del que muy pocos de los siempre apurados lectores digitales se percataron.

    Incluso el contenido de la columna estaba diseñado para despistar hasta al seguidor más habitual de Keller: citaba conocidas frases del periodista ("Entendería cualquier intento de penar la publicación de los documentos de WikiLeaks como un ataque sobre todos nosotros", una famosa aseveración que envió en una entrevista por e-mail hace tiempo) para luego remacharlas con frases completamente marcianas como "el periodismo debe trabajar al unísono con el gobierno". O, peor: decía que si el New York Times hubiera tenido acceso exclusivo a esos documentos secretos (en lugar de compartirlo con otros cuatro diarios de relevancia mundial como The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País), se los hubiera cedido al gobierno estadounidense para que los revisara antes de publicarlo. Eso, para quien conozca el diario, va en contra de todos los antecedentes del New York Times.

    La engañifa continuó luego en las redes sociales, donde se usaron los mismo métodos de dudosa ética: primero, crearon una cuenta idéntica a la de Keller en Twitter (solo que, en lugar de poner una doble LL, pusieron una l minúscula junto a una i minúscula; de forma que el lector despistado pensó leer @nytkeller cuando en realidad ponía @nytkelier) y tuitearon el artículo. Luego, para llegar a los seguidores del periodista, parece que hackearon la cuenta real en Twitter y la publicaron como Keller tuitea sus textos legítimos.

    [Te puede interesar: El misterio del cádaver de Osama Bin Laden]

    ¿El resultado? Que cientos de miles de personas han leído una desopilante columna aparentemente firmada por uno de los periodistas más importantes del mundo, en el que seguramente sea el periódico más importante del mundo. Hasta los líderes de comunicación más expertos de la era digital propagaron esta falsa columna dándola por cierta. Ha tenido que ser el propio Keller quien alertara, a través de Twitter, de lo que estaba ocurriendo. Que alguien había cometido uno de los engaños más peculiares y meticulosos de la historia de la información en la era digital. Y que ese alguien era una organización supuestamente seria y supuestamente benévola como WikiLeaks.

    ¿Qué consecuencias puede tener esto? ¿Se puede considerar un crimen contra la libertad de expresión? ¿Podemos esperar que, si no se toman medidas legales, empiecen a proliferar noticias falsas de medios falsificados de todo el mundo? Hablando con el diario británico The Guardian, Keller le ha quitado hierro al asunto: "Me parece que tiene más de broma infantiloide que de crimen contra la humanidad. Es una sátira bastante mala. Me la tomaría un poco más en serio si fuera divertida". Ahora, la columna en cuestión parece haber sido retirada de la página.

    Fuente: The Guardian

    Buscar

    Autores/perfiles de blogs

    PUBLICIDAD