Una nube de humo cubre el cielo de Damasco el 18 de julio (AP Photo)La noticia se propagó ayer como la pólvora: los rebeldes sirios habían logrado su mayor éxito en los 16 meses que llevan luchando contra el gobierno de Bashar al Asad gracias a una explosión en el edificio en Damasco en el que se encontraban, entre otros, el titular de Defensa, Daud Rajha y, lo que es más importante, el viceministro de la misma cartera, Asef Shawkat, que tiene más peso en la cúpula de poder por ser el cuñado de Al Asad. Los medios internacionales dieron cuenta en seguida de este fundamental cambio en uno de los conflictos más sangrientos de nuestros días, reproduciendo las informaciones que daba la televisión estatal siria. Pero, en plena tensión informativa, cabe hacerse pregunta: ¿de verdad sucedió ese atentado?
Un repaso a los hechos da lugar a dudas razonables sobre la versión oficial de sus hechos. Le pasa al periodista holandés Sander van Hoorn, que lleva varios días en Damasco y ha declarado para CNN que encuentra varias lagunas en la historia. Primero: "Nadie me ha explicado cómo es posible que a tan solo cien metros de la supuesta explosión la gente estuviera actuando como si no hubiera pasado nada. Yo estaba en el hotel, así que debería haberla escuchado. No fue así". Segundo: que la única fuente de información sobre lo ocurrido venga de la siempre parcial televisión estatal siria: "Normalmente, el último sitio donde uno busca información es esta televisión. Y sin embargo, han estado emitiendo este suceso desde el principio, y eso es una novedad". Otro factor a sumar es que dieran la información perfectamente correcta desde el principio, minutos después de la supuesta explosión, cuando lo normal es que tras un suceso así de inesperado los periodistas anden confusos un rato, intentando averiguar qué es lo que ha ocurrido en realidad.
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Van Hoorn no cuestiona que esas figuras clave de la cúpula de Al Asad hayan muerto; es el cómo lo que encuentra problemático. Añade a su lista de sospechas razonables el enclave del edificio en cuestión: "Está en un suburbio bien", ha explicado. "Y cualquier edificio de seguridad suele estar celosamente guardado. Así que no tengo claro que alguien con, pongámosle, una bomba en un coche pueda conducir directamente al edificio. Si de verdad fue ataque terrorista, o un ataque de la oposición, deben haber tenido un infiltrado". Según el Ejército de Liberación Sirio (ELS), que ha reclamado la autoría del atentado, la bomba no iba en un coche, sino que llevaba ya "mucho tiempo" en el edificio.
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Otra periodista, la corresponsal de la BBC en Damasco, Lina Sinjab, también se ha mostrado confusa: fue hasta el edificio donde en teoría se había activado la bomba y no vio muestras de explosión alguna... Ni siquiera en el recuerdo de los vecinos, que no habían oído nada ni visto herido alguno. Es más, dando una vuelta en bus por la ciudad se encontró con una extraña calma. El periodista y escritor español Jordi Gutiérrez Colomé, autor del blog Obamaworld, ofrece su propia explicación: cuenta que llamó ayer a una fuente en Siria que le explicó que la gente cuya muerte se había anunciado estaba, efectivamente, muerta. "Pero no hoy. Murieron en otro atentado el 22 de mayo", le ha dicho la fuente. Se refiere a otra explosión que tuvo lugar en Damasco hace más de un mes, de la que se dijo que había habido cinco muertos anónimos, y que apenas tuvo repercusión mediática.
Si esta fuente está en lo cierto, si de verdad estas personas murieron hace tantas semanas y los medios no avisaron de lo que podría suponer el fin de Bashar al Asad, es posible que el ELS haya querido incorporar esa victoria a su imagen con una intrigante mentira.
Fuente: CNN / Obamaworld
