El capitán Bruce Kevin Clark (AP Photo/U.S. Army, File)Susan Orellana-Clark estaba hablando con su marido por Skype cuando vio que su cabeza caía repentinamente sobre el teclado del ordenador. En el armario que había estado detrás de él durante toda la conversación apareció de repente un agujero de bala. Bruce Kevin Clark, capitán del ejército de Estados Unidos en Afganistán y destinado a Tarin Kowt (140 kilómetros al norte de Kandahar), acababa de morir y ella, desde Nueva York, a 12.000 kilómetros de distancia, era el único testigo.
Durante dos horas, Susan tuvo que ver la cabeza sangrante de su marido en la patalla del ordenador. Empezó a llamar a todos los teléfonos que conocía, buscando ayuda. Cuando la encontró, los militares reconocieron que sabían todavía menos que ella. Ni aun ahora, que Susan ha testificado oficialmente para aclarar el caso, se ha disipado de lo que es uno de los misterios tecnológicos de la posguerra afgana. ¿Qué mató al capitán Clark?
[Relacionado: La policía rescata gracias a Facebook a una mujer secuestrada]
"Estábamos hablando a través de Skype y no había señal de que estuviera nervioso ni alarmado. Y de repente su cabeza cayó hacia delante. En el armario que tenía a sus espaldas había aparecido un agujero de bala", ha contado la viuda en su deposición. Lo del agujero de bala lo pudieron confirmar los vecinos a los que Susan llamó, desesperada, para que la ayudaran a hacer algo. "Tras dos horas y varias llamadas frenéticas, dos soldados llegaron al cuarto del capitán y comprobaron el pulso de Clark, pero no informaron a la mujer de su condición", se lee en el informe.
[Relacionado: Una madre mata a un intruso tras pedir permiso al 911]
Lo curioso es que no se vio ninguna herida en el cuerpo de Clark y su muerte se ha declarado como "fuera de combate". También se ha descartado la posibilidad del suicidio. Solo queda esperar a que termine la investigación oficial, cuando se completen los análisis de la autopsia y los de toxicología.
Clark, de 43 años, era jefe de enfermería y, tras seis años de carrera militar, había amasado de varios reconocimientos: hasta cuatro medallas se le habían entregado, incluídas las de la' Guerra Contra el Terrorismo' y el 'Servicio al Ejército'. Había servido en Nueva York, en Hawai, y, más recientemente, en Texas. "Le encantaba el ejército", ha explicado su cuñada, Mariana Barry, para una cadena local. "Estaba absolutamente dispuesto a hacer cualquier sacrificio y es sencillamente horrible que haya sido este el que ha terminado haciendo".
[Relacionado: Las violaciones, una rutina del ejército de EE UU]
En muestra de que coincide con la opinión de esta mujer, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ordenó que todas las banderas de todos los edificios oficiales del estado ondearan a media asta el lunes, en recuerdo de Clark.
Fuente: CNN
