Edificios de Rosswelll (Indiana) (Huw Williams)Cuando Ashley Murray volvió a su casa en Indiana (Estados Unidos), era como si hubiera ocurrido un milagro. Alguien le había limpiado el suelo, doblado la colada y hasta quedaba algo de cena hecha. Casi suena a una buena noticia. ¿El problema? Que ella no había invitado a nadie. Mucho menos al hombre de 46 años que estaba sentado en uno de sus sillones como si nada.
¿Qué se le dice a ese tipo de ladrón, que te roba la comida y el zumo de naranja a cambio de limpiarte la casa? Ashley intentó la fórmula clásica, la que tenía pensada desde que llegó y vio que las luces de su salón y su dormitorio estaban encendidas: "La policía está de camino", dijo.
"La policía ya ha estado aquí", contestó el hombre. Se levantó, cerró una de las ventanas y volvió a sentarse, a esperar a que llegaran los agentes.
Aquí fue cuando Murray tuvo tiempo de ir a la cocina y comprobar que el ladrón había hecho pollo a la cebolla, con su caldo y todo. Sin duda era un ladrón peculiar. De hecho, ni siquiera sabía que era un ladrón. En cuanto llegó la policía, se negó a salir de la casa porque decía que era suya ("y realmente estaba convencido de que vivía aquí", añade Ashley). Entonces, ¿qué hacía ahí? La respuesta fue, claro, tan absurda como toda la situación: el señor, Keith Davis, insistía en que se había despertado en esa casa y que una mujer le había dicho que se quedara las llaves que había en el armario. Efectivamente, Ashley tenía unas llaves allí y, efectivamente, Davis las tenía en el bolsillo.
"La policía y yo pensabamos que estaba bajo los efectos de algún tipo de droga", ha contado Murray a los medios, después de constatar que el ladrón había entrado por la ventana que cerró cuando llegó la verdadera inquilina del apartamento. Su hijo lo reconoció como un hombre que vivía en la urbanización, que lo había visto por el jardín cuando jugaba con sus amigos, así que lo más lógico fue pensar que se equivocó de puerta en una confusión provocada por algún problema mental o de drogadicción. No había robado nada más que la comida.
Fue detenido, eso sí, por allanamiento de morada. Se le impuso una fianza inicial de 3.800 euros, viendo el miedo de Ashley a que volviera a entrar en su casa, pero el juez la redujo a alrededor de 700. Ahora solo queda que se someta a una evaluación psiquiátrica.
Fuente: MSNBC News

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