La niña china en el hospital donde fue tratada¿Cómo se hace justicia para reparar un trauma que ha sufrido prácticamente una nación entera? Esa es la pregunta que China ha estado, más o menos, planteándose desde hace prácticamente un año. Desde aquel 13 de octubre de 2011 en el que un conductor atropelló a una niña de dos años en una concurrida calle comercial de Foshan (una ciudad industrial en la provincia de Guandong). Se dio cuenta de que lo hizo, porque se detuvo, dio marcha atrás (aplastándola de nuevo con las ruedas traseras) y entonces debió decidir que lo mejor era desaparecer de allí. No solo eso, sino que mientras la niña yacía allí, agonizando delante de todos, nadie la ayudó. Pasaron hasta 18 personas y a nadie se le ocurrió ayudar a lo que era prácticamente un bebé que necesitaba ayuda desesperadamente.
Esta semana, China ha decidido cerrar ese incidente que, más tarde, abrió toda una herida nacional. Han sentenciado, por fin, a uno de los conductores (porque, sí, la niña fue atropellada varias veces mientras estaba ahí tirada en la carretera) a la cárcel. ¿Lo llamativo? Que solo tendrá que pasar tres años en la cárcel.
[Relacionado: Una niña atropellada e ignorada conmociona China]
Queda que la sociedad China opine sobre la sentencia, si es que lo hace, y ver si se dan por satisfechos. El incidente abrió un profundo debate sobre la decadencia moral de un país que está creciendo demasiado rápido como para que sus ciudadanos tengan tiempo de pararse a pensar en la ética y en su comportamiento. Esta situación se vio agravada por el hecho de que quien se paró a socorrer, finalmente, a la niña fue una barrendera de 58 años llamada Chen Xianmei, una persona de clase baja que, según los criterios de un país emergente, no habla tanto del futuro del país (que suele estar en manos de la clase alta) sino de su pasado.
[Relacionado: Por qué en China es más rentable matar a un herido que ayudar]
La vergüenza y la autocrítica que acompañaron a este incidente (hecho famoso cuando llegó a Internet el metraje de una cámara de seguridad que había filmado todo lo ocurrido) era prácticamente palpable en Weibo, el Twitter chino. "Esto muestra lo anormal que es la situación moral de nuestra sociedad. ¿Se nos podrá rescatar?", decía un usuario.
El padre de la pequeña, desesperado, habló para un canal de televisión y canalizó lo que todo el mundo estaba pensando: "¿Qué nos pasa hoy en día? Nos inventamos mil excusas para hacer la vista gorda. La sociedad es tan indiferente y fría... Yueyue [la niña] es un cielo. Cada vez que discuto con su madre y la hago llorar nos pide que dejemos de hacerlo y nos distrae".
Yueyue, por cierto, fue llevada a una sala de cuidados intensivos y, tras varios días en condición crítica, murió a los pocos días.
