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    Rescatado vivo un autista que llevaba tres semanas perdido en el desierto

    Momentos del rescate de William LaFever (Handout/Reuters)Momentos del rescate de William LaFever (Handout/Reuters)Todos los factores que han contribuido a que William Martin LaFever esté vivo hoy se pueden resumir: providencia. Solo gracias a una concatenación de sucesos tan inexplicable como afortunada, este autista de 28 años, diagnosticado también con un trastorno obsesivo-compulsivo, fue rescatado la semana pasada tras pasar tres semanas perdido en el desierto Escalante de Utah (Estados Unidos), conocido por ser "una zona tan inhóspita como Marte".

    Y es que al principio todo parecía estar en contra de William. El 6 o 7 de junio llamó a su padre para decirle que estaba de excursionismo en la localidad de Boulder con su perro. Contó que se le había acabado el dinero y que le habían robado su equipo de senderismo. "No quería que fuera hasta donde estaba él", recuerda John, el padre. "Quería que le mandara dinero a Page (Arizona), la ciudad a la que pretendía llegar con su excursión. Yo no estaba muy seguro cómo pensaba llegar hasta allí, pero mencionó algo de seguir el agua".

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    Lo que pasó entonces no está muy claro. Se sabe que William decidió seguir el río Escalante, y que para tal fin logró hacer auto-stop con algunos barcos que pasaban por ahí. También se sabe que se le acabó la comida y que su perro huyó. Que empezó a perder peso. Y que conforme se iba debilitando, fue tirando su equipo como quien suelta lastre. Su destino era morir allí.

    El desierto Escalante, en una foto tomada en 1996 (AP/Salt Lake Tribune/Al Hartmann/File)El desierto Escalante, en una foto tomada en 1996 (AP/Salt Lake Tribune/Al Hartmann/F …El lunes pasado su hermana decidió que, tras un mes de no saber nada de su hermano autista que estaba de excursión por el desierto, era hora de llamar a la policía. "Nos llaman el lunes y para entonces ha pasado un mes desde que William contactó con su padre", resume Becky Bronson, portavoz de la oficina del sheriff. "A estas alturas, ¿quién sabe adónde ha ido, qué dirección ha tomado?". Era un hombre que llevaba un mes en soledad en un desierto de 3.270 kilómetros cuadrados. En otras palabras: era un caso perdido.

    Entonces la providencia empezó a conjurar a su favor.

    Resulta que el ayudante del sheriff, Ray Gardner, acababa de realizar un cursillo sobre cómo rescatar a gente con autismo y solo había salido de él con una cosa clara: los autistas tienden a sentirse atraídos por el agua. Así que decidió que si iban a buscar, que al menos fueran por el río Escalante. "Sería para decir, 'al menos lo hemos intentado", explica Gardner. "No teníamos ninguna expectativa de encontrar nada. Era un palo de ciego".

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    Pero no. El jueves por la mañana, su helicóptero sobrevoló el río y, a muy pocos kilómetros del punto en el que pensaban dar la vuelta, encontraron a un hombre tumbado que les intentaba llamar la atención débilmente. "No puede ser él, será otro", pensó Gardner. También se equivocó. Ahí, demasiado débil para levantarse o caminar, estaba William Martin LaFever. Había perdido 22 kilos de peso. Solo tenía fuerzas para mover el brazo. "Nunca había visto a alguien tan consumido. No me creía que estuviera vivo, a lo sumo le quedaban 24 horas de vida", recuerda Gardner.

    La zona de la que fue rescatado William Martin LaFever (REUTERS/Courtesy Garfield County Sheriffs Department/Handout)La zona de la que fue rescatado William Martin LaFever (REUTERS/Courtesy Garfield County …No está claro si William se mantuvo junto al río por autista o porque así lo había decidido. Pero esto fue lo que salvó la vida y no solo porque facilitó que lo encontraran de forma tan milagrosa, sino porque pudo beber agua de río y sobrevivir más allá de los dos días que se calcula que puede aguantar un humano sin beber. También tuvo más opciones para alimentarse, como raíces y ranas.

    Si Gardner no esperaba encontrárselo, tampoco esperaba la reacción que tendría William al verlos. "No paraba de hablar", recuerda. "Estaba solo, se moría por algo de contacto humano. Supongo que el ser humano tiene todo tipo de necesidades".

    Ahora William se recupera en el hospital St. George de Utah, en condición estable. Lo único que le queda por solucionar de la historia es identificar al perro que fue encontrado en el desierto hace unos días como suyo y entonces será el hombre más afortunado del mundo.

    Fuente: LA Times / CNN

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