Activistas contrarios al aborto, esta semana en Estados Unidos (AP Photo/Rogelio V. S …En alguna habitación del hospital SEMMA de Santo Domingo (República Dominicana) hay una joven de 16 años que ha empezado a recibir quimioterapia para superar la leucemia aguda que lleva matándola desde hace meses. Es un intento desesperado de los médicos por salvarle la vida. Pero, a cambio, este equipo de expertos ha tenido que abrir un debate de altura nacional: resulta que esta joven está embarazada de diez semanas. Lo más probable es que el tratamiento termine por matar al feto que lleva en su interior. El tratamiento que va a salvar la vida de la madre podría, por tanto, considerarse un aborto, lo cual está terminantemente prohibido por el artículo 37 de la constitución de su país.
Ha hecho la intervención de varios personajes clave para que los médicos perdieran el miedo a ser detenidos por violar ese artículo y decidieran tratar la enfermedad que está consumiendo a la adolescente: ha tenido que reunirse un comité de bioética para decidir que esto no era un aborto, y si lo era, la causa estaba justificada. El ministro de Sanidad del país ha tenido que pronunciarse a favor de que la madre reciba la quimioterapia; el creador del artículo 37 de la constitución ha tenido que aclarar que salvar la vida de una mujer embarazada a cambio de la vida del feto no constituye un delito (siempre y cuando no se mate al feto antes de intervenir).
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El debate ha saltado a los medios y puesto en duda la validez moral de ese artículo en particular, que obliga a muchas mujeres a viajar al extranjero para abotar. "Vamos a tener que modificar la constitución más pronto que tarde. No podemos permitir que los embarazos que presenten complicaciones a las mujeres continúen como si fueran algo normal", opinaba un famoso diputado, Víctor Terrero.
"Es una paciente muy especial", ha declarado Antonio Cabrera, el representante legal del hospital SEMMA. "Es menor, sufre leucemia y está embarazada de 10 semanas. Esos tres factores se han tenido en cuenta antes de proceder a tratarla con quimioterapia". De momento, están siguiendo muy de cerca la evolución de la chica y del feto. "Ahora solo nos queda entregarnos a la ciencia y a Dios", remachó Cabrera.
Así, en un debate que ha movido a decenas de líderes de opinión del país, al final han imperado las súplicas de la madre de la paciente, Rosa Hernández, que hace poco trataba de explicarle a los médicos: "La vida de mi hija es lo primero. Sé que el aborto es un pecado y es ilegal... pero la vida de mi hija es lo primero".
Fuente: CNN
