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    Falsas webs y falsos culpables: las repercusiones más oscuras del suicidio de Amanda Todd

    Un instante del ya famoso vídeo de Amanda Todd (ABC News)Un instante del ya famoso vídeo de Amanda Todd (ABC News)La muerte, la semana pasada, de Amanda Todd ha creado una onda expansiva de reacciones en casi todo el mundo. Esta canadiense se suicidó por el incesante acoso primero del pedófilo que publicó fotos que ella le había enviado en la que se le veían los pechos; y de sus compañeros de clase que nunca le permitieron olvidarlo después y desde entonces no cesan las muestras de afecto y las reflexiones sobre hasta dónde pueden llegar los trolls de Internet en su acoso y derribo de una menor de edad. Pero esta onda expansiva está teniendo su lado oscuro. Las dos peores historias van precisamente sobre estos dos carriles: el afecto que siente la gente hacia la figura de Todd y el control de los trolls.

    En el primer puesto está la afrentosa proliferación de páginas web que recaudan dinero supuestamente para la familia Todd. Hay docenas y docenas de ellas, creadas por gente que está aprovechando la muerte de esta chica para hacer caja porque el dinero, obviamente, no llega nunca a los bolsillos de Todd. Se desconce el número exacto de páginas o el dinero que han recaudado, pero son suficientes como para que Peter Thiessen, sargento de la policía montada de Canadá, y encargado del caso, haya puesto a la población sobre aviso.

    Amanda ToddAmanda Todd

    "Aprovecharse del luto de una familia es despreciable", ha lamentado. "Queremos que se sepa que solo hay una cuenta verdadera [para ayudar a la familia Todd] y esa es la Fundación Amanda Todd, que recibe donaciones en cualquier sucursal del banco RBC".

    [Relacionado: Amanda Todd emociona al mundo con la historia de ciber-acoso que terminó con su vida]

    El segundo aspecto, el control de los trolls, está dando más problemas. La policía canadiense ha puesto a un par de docenas de agentes a buscar al pedófilo que empezó la cadena de desgracias que llevaron a Amanda Todd al suicidio. El problema es que encontrar a una persona así, acostumbrada a esconder sus huellas en Internet desde hace años, es complicado y los agentes no paran de perder la pista para recuperarla solo brevemente. Eso hasta que el grupo de activistas y vigilantes independientes de Internet, Anonymous, decidiera el lunes hacer una exhibición de fuerza y publicó una retahíla de datos personales de quien creían ellos que era el culpable: publicaron la dirección, Facebook, Twitter y demás datos de un hombre de Vancouver junto con transcripciones de chats subidos de tono con menores.

    ¿El problema? Que había varios datos erróneos. Ese sospechoso tenía 19 años, no 32. Y, sobre todo, no parecía ser el culpable. La policía fue en coche a su casa y se encontraron a una persona inocente que no tenía nada que ver con la descripción de Anonymous. El sospechoso que los activistas habían intentado denunciar había estado en la cárcel por acosar a alguien menor de 16 años y había sido nominado como Chantajista del Año a los premios Capper, unos galardones que entrega una web a aquel que muestre más destreza a la hora de coaccionar a menores a enseñarles su cuerpo por webcam. Pero, o se equivocaron de dirección, o de pedófilo, porque no hay pruebas de que haya sido él quien haya empujado a Amanda Todd al suicidio.

    Fuente: Yahoo! US

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