La silla colgante de Texas ha sido retirada (KVUE-TV Austin Videos)La silla plegable -de esas que se suelen utilizar en el jardín- colgaba por una cuerda de un árbol frente a la casa en Austin (Texas, Estados Unidos). Al poco, el inquilino de la casa añadió a una bandera americana a esta extraña escultura. Lo mismo que estaba pasando, a la vez, a 2.367 kilómetros al noreste, en Centreville (Virginia); otra silla vacía, colgaba de un árbol cerca de un parque público, esta vez con un mensaje mucho mucho más específico: "Nobama".
Han sido dos preocupantes atisbos de una actitud contra el actual presidente de Estados Unidos ahora que su posible reelección se acerca y la campaña electoral se va calentando: colgar sillas, aprovechando esa memorable imagen que creó Clint Eastwood hace unas semanas en la convención republicana, en la cual fingía hablar con Obama mientras se dirigía a una silla vacía, de un árbol como símbolo de lo que le harían a Obama.
Pero esto es un giro mucho más preocupante: si la silla representa a Obama, dejarla colgada de un árbol recuerda a los linchamientos que se veían en estos Estados sureños hace décadas, cuando el racismo todavía era algo institucional. En aquella época, grupos de personas blancas solían apalear a un negro que tuvieran en mente para luego ahorcarlo de un árbol. El cuerpo quedaba ahí colgado como símbolo de la supremacía blanca en esas zonas.
Es una de las imágenes más icónicas y lamentables en la historia de la integración racial en Estados Unidos, recuperada ahora que América debe decidir si quiere seguir teniendo un presidente del mismo color que la gente que linchaban hace escasas décadas.
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Si alguien duda que los autores de estas terroríficas estampas pretendían transmitir otro mensaje que no fuera contra Obama, hay una triste anécdota que ilustra bien sus intenciones: una mujer, bloguera demócrata, acudió a la casa de Texas para explicarle al dueño que la silla colgante le estaba inquietando no poco. La respuesta del dueño fue:
"No me importa nada si le molesta o no. Por mí, como si se coge sus inquietudes y se va directamente al infierno con Obama. No me importa una mierda. Si no le gusta, no se pase por mi calle".
El tejano ha tenido que retirar la silla de su árbol por toda la presión que estaba recibiendo por parte de sus vecinos. Del de Virginia todavía no se sabe nada.
Fuente: Salon.com
