No está claro, a juzgar por el catastrófico resultado de su idea, que hubieran anticipado nada que fuera más allá de meterse en las bolsas de basura.
Los dos hombres, que habían sido detenidos por robar un coche, salieron disimuladamente del comedor a la hora del almuerzo, cuando más basura se genera en la cárcel. Y el resto fue simple: tomaron un par de bolsas y se metieron en ellas, a esperar a que el servicio de limpieza los tirara con el resto de sobrantes.
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No debieron hacerlo especialmente bien, porque al poco tiempo se las apañaron para llamar la atención de uno de los guardias, Cleverson Mineiro. Tal y como declaró este -notablemente circunspecto dadas las circunstancias- a la televisión estatal: "Estaba pasando por los montones de basura cuando vi que algo se movía. Al principio pensé que era una rata. Pero cuando me acerqué a inspeccionarlo, vi que eran dos presos disfrazados de bolsas de basura".
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Huelga decir que los hombres han sido capturados y que sus sentencias han sido ampliadas. A la investigación que se ha abierto para esclarecer los detalles del caso solo le faltan los flecos: primero, determinar cómo los dos ladrones de coche se las apañaron exactamente para colarse en las bolsas de basura.
Y segundo, responder a la duda que expresaba el jefe de policía Gerson Alves: "¿Cómo esperaban que alguien los cogiera y los tirara a la basura? Si son dos hombres adultos y las bolsas están hechas de plástico muy fino".
Fuente: Huffington Post

