Cabría esperar que Anthony Castro reaccionara con mayúscula sorpresa a la noticia de que su padre Ariel había tenido secuestradas en su casa a las tres chicas de Cleveland (Ohio) durante prácticamente una década. Al fin y al cabo, el hallazgo ha conmocionado al mundo y, por supuesto, sacudido a la comunidad de los hechos. Pero lo que no era tanto de esperar es que Anthony llevara ya varios años oficialmente relacionado con esa misma historia: cuando investigó la desaparición de las jóvenes, en 2004, para escribir un artículo periodístico que se publicó en una gaceta local, sin saber que la solución al caso y a todo el dolor que tan minuciosamente reflejó en aquél texto de hace nueve años estaba en la misma casa de su propio progenitor.
Felix DeJesus, padre de una de las secuestradas, en un homenaje a su hija en marzo de 2004 (Tony Dejak/Archivo)"Esto va más allá de mi capacidad para asimilarlo", le balbuceaba ayer Ariel Anthony Castro (su nombre oficial es igual que el de su padre), de 31 años, a una cadena de televisión local. "Estoy estupefacto". Todavía recuerda ese día de 2004, cuando









