Una mujer lee la portada del diario Deia, que hoy publica una información sobre las vacaciones …Ni uno, ni dos ni tres. Los testaferros que usaba el entramado de Nóos —capitaneado supuestamente por Iñaki Urdangarin- eran un total de seis. Media docena de especialistas de guante blanco centrados en mover y colocar importantes sumas de dinero en cuentas suizas sin pagar los correspondientes impuestos a la hacienda pública española. Ese es uno de los detalles que ha trascendido de la pieza secreta del caso Urdangarin que investiga los delitos de tráfico de influencias, malversación de fondos públicos y fraude a la Administración por parte del yerno del Rey.
Seguir la pista del dinero no es fácil, pero la Justicia ha conseguido tirar del hilo, reconstruir los movimientos y localizar a sus autores. Todos ellos van a ser llamados a declarar en las próximas semanas con un objetivo final: Aclarar quiénes son el titular real y los beneficiarios finales de las partidas de una cuenta opaca supuestamente propiedad de Urdangarin en la que se han registrado movimientos millonarios. Así lo detalla Andreu Manresa en el diario El País quien también relata que el yerno del Rey cobró hasta 375.000 euros por un solo contrato de asesoramiento a la empresa valenciana Agval para abordar inversiones internacionales. Más de 60 millones de las antiguas pesetas en un solo movimiento.
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La mano del marido de la Infanta no aparece directamente por ningún lado, pero muchos caminos llevan hacia él. Especialmente varias notas manuscritas de su secretaria que indican, con todo tipo de detalles, dónde y cómo había que transferir el dinero que supuestamente se pagaba por los trabajos de asesoramiento del duque de Palma.
Todo ello chocaría frontalmente con lo testificado por Urdangarin hace meses cuando aseguró no tener relación con ningún tipo de cuentas bancarias fuera de España. Una mentira que la acusación quiere probar forzando que el marido de la infanta vuelva a pasar por el detector de metales del juzgado de Palma para deshonra de la Familia Real española. Aunque un trago más fácil de asimilar que si fuera ella quien tuviera que sentarse en el banquillo.
Sin embargo, y para evitar fotos incómodas, la Casa Real no quiere tener cerca a Urdangarin durante este verano cambiando los habituales días de asueto en Mallorca por unas vacaciones en el País Vasco francés.
