la reducción del presupuesto sanitario del gobierno catalán se ha reducido en un 6,5%. …La reducción de puestos de trabajo que conlleva el adelgazamiento de la Sanidad catalana no parece estar repercutiendo positivamente en las arcas públicas. Mientras en los últimos meses se han venido cerrando hospitales y eliminando servicios ambulatorios en localidades del interior, la Generalitat ha seguido engordando su nómina de empleados. En concreto. los organismos públicos catalanes, incluyendo entidades de diversos tipos, sociedades mercantiles, consorcios y fundaciones, se han triplicado en ocho años.
Así consta en la documentación de los diversos presupuestos de la Generalitat. En 2003, todavía con el gobierno de CiU, eran 88 entidades y organismos; en 2005, ya con el tripartito, aumentaron a 203, y en el último año de gobierno de José Montilla se elevaron a 245. Tal engorde presenta además los mismos síntomas que la típica tripa cervecera del verano. Como cada septiembre se hace con la promesa de ir al gimnasio, los diferentes consellers de economía catalanes han venido prometiendo una reestructuración desde 2009. Pero nada de nada. Así, en 2010, el conseller de Economía, Antoni Castells (PSC), y en 2011 su sucesor, Andreu Mas-Colell (CiU), anunciaron la aplicación del bisturí, aunque los ciudadanos todavía están a la espera de saber cómo y cuándo se realizará la operación.
En cambio, sí ha quedado plasmada la reducción en un 6,5% del presupuesto sanitario del gobierno catalán, afectando a las urgencias, la atención primaria y a las personas con enfermedades graves o crónicas. En la práctica, supone que en el Hospital Arnau de Vilanova de Lérida "se han reducido un 23% el número de camas disponibles (sólo quedan 100) y se han cerrado la mitad de quirófanos", según ha confirmado el coordinador de IU en Fraga, Xandru Sánchez, quien también ha apostillado recientemente que "se reduce personal y no se cuenta durante el verano con los médicos residentes que hacen labores de apoyo".
Tal situación ha provocado muchas quejas en la ciudadanía; la más controvertida ha sido la del propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, quien acusa al Gobierno nacional de poner en peligro el Estado del Bienestar con políticas que se basan en "gastar mucho más de lo que se puede gastar, endeudarse hasta las orejas y luego dejar las deudas a otros".
