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    Así se negoció el rescate de España

    Portada de El MundoEl rescate a España ha sido la noticia de los últimos días. A estas alturas, todo el mundo sabe que el Gobierno lo negó hasta minutos antes de producirse, y que incluso intentó negarlo después asegurando que más que de un rescate, se trata de una línea de crédito que ríanse ustedes del ICO.

    Lo que no se sabía hasta hoy es cómo se ha producido el rescate. Para ello hay que hilar fino y poner en común todas las informaciones y filtraciones aparecidas. Tomando como borrador principal el diario El Mundo, que en su edición de hoy abre con el SMS que Mariano Rajoy le mandó a Luis de Guindos durante la negociación:

    "Aguanta. Somos la cuarta potencia europea. España no es Uganda". Con este mensaje el presidente del Gobierno animó al ministro de Economía para resistir y plantar cara a todos aquellos que estaban sentados al otro lado de la mesa.

    Hablamos de Holanda, Austria, Finlandia y Estonia, que pedían unas condiciones terribles para que España fuera rescatada con los 100.000 millones (una cantidad superior a la que se puso para rescatar a Portugal e Irlanda juntas). Al parecer, su postura llegó a ser tal que la unidad europea pareció fracturarse una vez más. En ese momento, el ministro De Guindos se enrocó:

    "Si quieren forzar el rescate de España, vayan preparando 500.000 millones de euros y otros 700.000 millones para Italia, que tendrá que ser rescatada después". Ante tal órdago se encontraba obviamente el apoyo de Francia e Italia a que el dinero circule sin necesidad de humillar al rescatado —como ocurrió con Grecia y Portugal, que tuvieron que aceptar condiciones leoninas-. Y el de Obama, quien hizo llegar a Rajoy que EEUU ayudaría a España en todo momento.

    [Relacionado: Cinco mentiras sobre el rescate]

    Al parecer, durante varios minutos imperó el silencio y se rumoreó un rescate a España, pero Schäuble y el presidente del BCE, Mario Draghi, dieron un golpe en la mesa y obligaron a los países díscolos a rebajar sus exigencias, permitiendo al Gobierno lo que quería: financiar a los bancos sin condiciones macroeconómicas.

    Por lo visto, la partida se jugó "en dos tableros". Por un lado, De Guindos y los ministros de Economía; por otro, Rajoy y el resto de presidentes de Gobierno. La idea era conseguir el mayor número de apoyos para que Bruselas aceptase el plan de España de inyectar dinero a los bancos, sin que la UE se instalara literalmente en el puente de mando de la Moncloa.

    Por eso Rajoy ha vendido el rescate como un éxito cuando en realidad no es más que un mal menor. Y a favor de los intereses españoles jugó el tiempo. Rajoy no aceptaría un rescate, y la UE pretendía llevarlo a cabo antes de las elecciones griegas del próximo domingo. Y así se llegó a un punto intermedio, aunque también muy doloroso y negativo para España.

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