Imagen de uno de los fragmentos del meteorito Berlanguillas (Shawn Alan - Encyclopedia of Meteorites)Numerosos son los museos repartidos por todo el mundo que nutren sus exposiciones con obras o material expoliado de otras naciones.
Este es el caso del Museo de Historia Natural de Francia y en cuyas vitrinas fue a parar los restos de un meteorito caído en la provincia de Burgos el 8 de julio de 1811.
A las ocho de la tarde de aquel caluroso día de verano, los habitantes de Berlangas de Roa fueron testigos de algo inaudito, el sonido de cinco estruendosos ruidos que recordaba a las detonaciones de un cañón y a los que siguió la caída de un extraño objeto que provenía del cielo y que levantó una enorme polvareda tras impactar contra el suelo.
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Atónitos pudieron comprobar cómo se había hecho un socavón de dos metros y medio de profundidad. En el centro se encontraba una pieza que tenía el aspecto de una piedra y cuyo color rojizo llamó enormemente la atención de los testigos.
La casualidad había hecho que un pelotón de
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