Fósil del parásito jurásicoDefinitivamente, el Jurásico fue un periodo apasionante. Si pudiéramos viajar en el tiempo unos 150 millones de años en el pasado descubriríamos la fauna más espectacular que ha pisado la Tierra en toda su Historia. En aquella época todo era más grande, más fuerte y más asombroso.
El planeta se hallaba poblado por las criaturas más poderosas y feroces que reinaban sobre todos los elementos. Por tierra, mar y aire los gigantes saurios eran los reyes sin discusión.
Y por supuesto, si grandes eran los dinosaurios, grandes también debían de ser sus parásitos, tal y como ha podido comprobar un equipo de científicos al desvelar fósiles bien conservados de nueve enormes insectos, similares a las pulgas, que datan de entre 165 y 125 millones de años de antigüedad.
El descubrimiento se ha hecho público en la Revista Nature y para hacernos una idea aproximada diremos que estos parásitos jurásicos multiplicaban de 10 a 20 veces el tamaño de nuestras pulgas actuales.
En la imagen de la derecha podemos apreciar que existía además una notable diferencia entre los especímenes macho, que oscilan entre los 8 y los 14 milímetros, y las hembras que prácticamente doblaban a estos, midiendo entre 14 y 20 centímetros. Aun así, siguen representando una gran diferencia en comparación con los diminutos tamaños de las pulgas de hoy en día cuyas dimensiones varían entre uno y cuatro milímetros.
El fósil de la izquierda pertenece a una hembraEvidentemente, el investigador principal del descubrimiento, el biólogo chino Diying Huang, junto con el entomólogo francés André Nel, aclaran que estas pulgas jurásicas aunque tienen sus propias particularidades y características, poseen rasgos similares a nuestras actuales pulgas y, como ellas, también se alimentaban de la sangre de sus víctimas, en este caso de los reptiles jurásicos antes de que evolucionaran para parasitar mamíferos y aves.
El análisis de la morfología de estos nueve fósiles nos muestra un abdomen alargado junto a una cabeza pequeña que, no obstante, albergaba una gran boca en forma de sifón con la que podían atravesar la piel de sus huéspedes succionando a través de ella la sangre que necesitaban para alimentarse.
Una de las claras diferencias entre estos fósiles y las pulgas de hoy en día es que las patas de los insectos arcaicos no parecen aún muy preparadas para los increíbles saltos de sus parientes actuales por lo cual, el equipo investigador se muestra favorable a que estos parásitos jurásicos desciendan de una especie anterior alada, la mosca escorpión, cuya boca también poseía ese "sifón picador", pero que con el paso del tiempo perdió las alas y se adaptó como parásito de dinosaurios con plumas alimentándose de su sangre.
Con la desaparición de los dinosaurios, es probable que la línea evolutiva continuara su curso y las patas de estos insectos se adaptaran a los mamíferos y aves posteriores, convirtiéndose así en sus nuevas víctimas hasta el día de hoy.
Referencia:
Huang, Diying. (2012-2-29) Diverse transitional giant fleas from the Mesozoic era of China. Nature, 339. DOI:10.1038/nature10839
Agradecimiento: Paleofreak
