Camarón Mantis (Wikipedia)Este pequeño camarón mantis de la foto puede parecer inofensivo, pero es todo un boxeador. Carece de pinzas como sus primas las langostas, así que se ha tenido que especializar en utilizar sus pedúnculos, de solo 5 milímetros de ancho, como mazas. ¡Y vaya si lo logró! Con semejante armamento es capaz de triturar el caparazón de las almejas y hasta el cristal de los acuarios normales.
Si piensas adoptar uno de estos coloridos crustáceos tropicales como mascota, ¡acuérdate de pedir vidrio reforzado! Las pequeñas pero explosivas mazas de esta solitaria criatura pueden generar una fuerza de hasta 500 Newtons.
Pese a su rebuscado y florido nombre, camarón mantis pavo real (Odontodactylus scyllarus), esta hermosa criatura, que puede llegar a medir 18 centímetros de largo, no pertenece a los carídeos (camarones), ni por supuesto tiene nada que ver con la mantis (un insecto) ni con el pavo real. En realidad se trata de un estomatópodo, grupo compuesto por 400 especies repartidas por todo el mundo.
¿Cómo es posible que este crustáceo pueda golpear con tal fuerza, miles de veces, sin dañarse a sí mismo? Eso es lo que los científicos se propusieron averiguar.
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Para dar respuesta a este interrogante, los expertos examinaron el núcleo duro de las "cachiporras" del camarón mantis. Estas mazas se componen de múltiples capas de materiales mineralizados capaces de absorber los impactos, aparentemente sin daños.
De hecho, tal y como cuentan los investigadores del Instituto Wyss para la ingeniería inspirada por la naturaleza, si las mazas sufren una pequeña grieta, es muy poco probable que se extienda debido a la estructura irregular de sus fibras de quitosina, que se entrelazan en ángulos cruzados.
Hay quien enseguida ha imaginado ventajas bélicas para este hallazgo. ¿Os imagináis un chaleco antibalas o un carro de combate empleando un blindaje inspirado en los "guantes de boxeo" del mantis camarón? K. Elizabeth Tanner, de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Glasgow sí lo ha hecho.
En sus propias palabras: "Los diseñadores de blindajes podrían usar los modelos de los compuestos a nanoescala para optimizar la resistencia a impactos".
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No sería nada novedoso inspirarse en la naturaleza para encontrar protección en el noble arte de la guerra. Tal y como cuenta Tanner en un ensayo reciente, los romanos diseñaban sus escudos intercalando capas de distintas maderas en sentidos vertical y horizontal, y las aglutinaban con cola para dotarlos de flexibilidad y resistencia.
Sea como sea, este Mike Tyson del reino animal inspirará a los ingenieros, que tratarán de desvelar los secretos del punch de sus durísimas aunque ligeras mazas de golpeo, capaces de de impactar con una fuerza 1.000 veces superior a su peso a una increíble velocidad de 23 metros por segundo.
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Lo más sorprendente del hallazgo es que el impacto de estos crustáceos puede provocar cavitación (pequeñas burbujas en el agua que implosionan instantáneamente liberando aún más energía a las víctimas del camarón mantis). Así que en esto de la zoología pasa un poco como en el fútbol, por lo visto no hay enemigo pequeño.
El trabajo se publicó en Science.
Me enteré leyendo Scientific American y New Scientist.
