Damon DiademaCuando pensamos en el comportamiento de los arácnidos, se nos vienen a la mente varios conceptos: feroces depredadores, agresivos defensores de sus territorios, incluso pensamos en el canibalismo entre parejas reproductoras o padres e hijos. Nunca nos los imaginamos compartiendo espacio y reconfortándose entre ellos. Sin embargo, hay al menos dos especies de arácnidos que sí demuestran este tipo de comportamientos. Ambos pertenecen al orden de los amblipigios.
Estos arácnidos se caracterizan por tener el primer par de patas extremadamente largo, que emplean a modo de antenas para percibir el entorno, detectar a sus presas y localizar fuentes de agua. Y, según se acaba de demostrar, también las emplean para relacionarse entre los miembros de la familia, lo que podríamos llamar "hacerse caricias".
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Las madres de la primera especie, Phrynus marginemaculatus, cargan con sus crías sobre el abdomen hasta la primera
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