La carta de Zhang que llegó hasta Oregon (Susan Keith)El misterio vino envuelto en una lápida, una de esas de plástico que se ven por todo Estados Unidos cuando se acerca Halloween. La compró una mujer llamada Julie Keith y, en cuanto abrió la caja de cartón en el salón de su casa en Oregón (Estados Unidos), conmocionó a la opinión pública: en su interior había una nota manuscrita.
"Señor: Si compra este producto con regularidad, por favor, reenvíe esta misiva a la Organización de Derechos Humanos", decía. "Hay aquí miles de personas que viven bajo la represión del Gobierno del Partido Comunista Chino que se lo agradecerán y le recordarán para siempre".
En un par párrafos escritos en papel cebolla, el autor de la nota explicaba que era un trabajador que había colaborado en la fabricación de ese producto bajo condiciones draconianas; que estaba preso en un campo de trabajo del noreste de China, a 8.000 kilómetros del destino final de la lápida de plástico, donde trabajaba unas 15 horas al día, siete días a la semana, bajo el yugo de sádicos
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