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    Arte secreto

    Villard de Honnecourt, el auténtico Tom Builder

    Una de las páginas del cuaderno de Villard | Crédito: Biblioteca Nacional de Francia.Si has leído 'Los pilares de la Tierra', la exitosa novela del británico Ken Follett, sabrás que su trama relata las vicisitudes que rodean a la construcción de una catedral a lo largo de los años, coincidiendo con el final del periódico románico y la llegada del nuevo estilo, el gótico.

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    Uno de los personajes principales del libro es Tom Builder (Tom 'el constructor'), un maestro de obras medieval que sueña con construir una catedral.

    En la novela, Follett describe las técnicas constructivas que utilizaron los canteros y arquitectos medievales, una información que tomó en gran medida de un trabajo del historiador Jean Gimpel, 'Los constructores de catedrales'.

    Y es en la obra de Gimpel, precisamente, donde se cita a un personaje singular: Villard de Honnecourt, autor de un "cuaderno" repleto de dibujos que ha sido considerado como el libro de notas de un maestro de obras medieval que habría viajado por parte de Europa. Un Tom Builder de carne y hueso, en definitiva.

    Descubierto por azar en 1825, oculto entre una colección de libros de la abadía francesa de Saint Germain des Prés, el "cuaderno" de Villard data de comienzos del siglo XIII y está compuesto por 33 folios (66 páginas), aunque se cree que fueron originalmente unos 50.

    El manuscrito se custodia hoy en la Biblioteca Nacional de Francia (Ms 19093), e incluye dibujos de escenas religiosas, planos de catedrales, instrucciones para cortar la piedra y trazar alzados, diseños de máquinas e incluso descripciones de insectos.

    Con tales contenidos, no es difícil comprender el entusiasmo de los historiadores, que no tardaron en calificar al manuscrito como un testimonio único para comprender el modo en que pensaban y trabajaban estos hábiles maestros de la piedra.

    Sin embargo, en los últimos años algunos estudiosos han manifestado sus dudas respecto a que el cuaderno de Villard sean realmente las anotaciones de un maestro cantero.

    Uno de estos autores es Philip Ball, un periodista científico para quien el cuaderno no demuestra que Villard guiara la construcción de edificio alguno, ni como maestro de obras ni como cantero, pese a que a menudo se cree así. No hay, explica Ball, ni una sola mención del propio Villard en este sentido.

    El periodista argumenta también que solo una sexta parte del cuaderno está relacionado con la arquitectura, y explica que algunos de los diseños, como el rosetón de la catedral de Lausana, no coinciden con la realidad, por los que nunca los habría visto en persona.

    Ball cree que el cuaderno solo demuestra que Villard poseía una gran habilidad para el dibujo y que tenía gran interés por la arquitectura, razón por la que anotó todo aquello que le llamaba la atención.

    Lo cierto es que el cuaderno es el único testimonio de la existencia de Villard de Honnecourt. Ningún otro documento de la época hace mención a él y lo poco que sabemos sobre Villard procede de lo que escribió y dibujó en esas páginas.

    Detalle de 'La tumba de un sarraceno', uno de los dibujos más enigmáticos del cuaderno | Crédito: Biblioteca Nacional …

    En cualquier caso, la mayor parte de los expertos siguen considerando que los dibujos realizados por Villard se corresponden con la creación de alguien estrechamente vinculado con el oficio de la construcción, posiblemente un maestro de obras o albañil itinerante.

    De hecho, autores como el francés Roland Bechmann, arquitecto,  historiador y uno de los mayores expertos en el cuaderno, creen que algunas de sus páginas incluyen pistas que demuestran la pertenencia de Villard a algún gremio de constructores medievales.

    Para Bechmann, ciertos dibujos estarían ilustrando algunos de los rituales de reconocimiento realizados por los miembros de las logias de constructores.

    En concreto, el historiador francés destaca el dibujo del folio 6r (o folio 11, dependiendo de las denominaciones), también conocido como 'El sepulcro de un sarraceno', en el que se representa una supuesta tumba con varios personajes.

    Según Bechmann, en el mundo de los 'compagnons' el término "sarraceno" estaría aludiendo a Hiram, el arquitecto extranjero que, según la tradición masónica y del compagnonnage, fue llamado por el rey Salomón para construir el Templo de Jerusalén.

    Este detalle ha sido confirmado por historiadores del 'compagnonnage' y miembros actuales de los Compagnons du Devoir —todavía activos en Francia—, 'herederos' de los antiguos miembros de las cofradías de artesanos y constructores medievales.

    El 'pentagrama' oculto en el diseño de Villard | Crédito: Biblioteca Nacional de Fran …Pero además, Bechmann cree haber encontrado algunas pistas en el diseño que aluden a rituales todavía utilizados por los 'compagnons' en el siglo XIX.

    Así, el personaje central, cubierto con una toga y sosteniendo un cetro, aparece realizando un gesto con los dedos de la mano derecha, un signo —según Bechmann— que lo identifica como un maestro.

    Además, las columnas que enmarcan la escena aludirían a las del templo de Salomón, denominadas Jakin y Boaz en la simbología masónica, mientras que los dos personajes inferiores estarían haciendo el gesto de sujetar una escuadra y una plomada —instrumentos propios de constructores y masones—, aunque no se representan en realidad, precisamente para aludir al secreto de la profesión.

    Por último, Bechmann señala la presencia de un frontón triangular en la parte inferior, cuyo ángulo superior mide 108º, una cifra de gran valor simbólico, y el hecho de que la composición se haya diseñado sobre una estrella de cinco puntas, un símbolo empleado a menudo por los constructores medievales.

    [Relacionado: Gematría, la cábala en piedra]

    Fuera en verdad un maestro de obras o un simple curioso con grandes dotes para el dibujo, no hay duda de que el cuaderno de Villard ha ayudado a los historiadores a conocer cómo veían los hombres del siglo XIII las creaciones artísticas de su tiempo.

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