ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    Arte secreto

    La locura alquímica de Parmigianino

    En ocasiones anteriores ya hemos podido comprobar cómo, muchas veces, arte y alquimia han ido de la mano. A veces, porque ciertos ricos mecenas —interesados en la búsqueda de la Piedra Filosofal— encargaron a distintos artistas la creación de obras de significado hermético.

    Autorretrato de Parmigianino | Crédito: Wikipedia.

    Sin embargo, en otros casos sucedió lo contrario: fueron los propios artistas quienes se dejaron seducir por los alambiques del laboratorio, ya buscaran obtener metales preciosos o, por el contrario, un tesoro espiritual.

    [Relacionado: La pintura alquímica de Caravaggio]

    Ese fue el caso, al parecer, del genial pintor Francesco Mazzola, más conocido como Parmigianino. Este joven artista parmesano destacó desde su infancia por su evidente habilidad con la pintura y, tras un breve aprendizaje con dos de sus tíos, pasó un tiempo con el maestro Correggio.

    En 1524 se trasladó a Roma, y en la Ciudad Eterna entró en el círculo de intelectuales y artistas que se celebraban en la casa del secretario pontificio, Paolo Valdambrini. Se dice que en esta época iba con un espectacular autorretrato —imagen superior— para asombrar a los posibles mecenas.

    Durante su estancia en Roma descubrió la obra de Rafael y Miguel Ángel, y no tardó en recibir sus primeros encargos. Lo más probable es que su carrera hubiera sido meteórica en la ciudad santa, pero en 1527 tuvo lugar el desastroso Saqueo de Roma, que le obligó a huir, instalándose en Bolonia.

    Parece ser que fue en esta ciudad donde descubrió el "arte" de la alquimia, y a partir de entonces la práctica hermética comenzó a obsesionarle y consumir buena parte de su tiempo.

    Basílica de Santa María de Parma, la 'Steccata' | Crédito: Wikipedia.

    Parmigianino no tardó en regresar a su ciudad natal, Parma, y allí fue recibido como un gran artista. La fama que se había labrado durante su corta estancia en la Ciudad Eterna le sirvió para conseguir varios encargos, y en especial el de la decoración de la bóveda de la cúpula de la 'Steccata', como se conoce a la basílica de Santa María de Parma.

    El contrato de aquel trabajo se firmó en el año 1531, y aunque Parmigianino no tardó en iniciar los trabajos de decoración, poco a poco fue abandonando la pintura para centrarse en su obsesión de aquellos años: la alquimia.

    Y así pasaron casi diez años, con el artista enfrascado en sus experimentos de laboratorio, y las pinturas de la 'Stecatta' apenas comenzadas. Como es lógico, los encargantes estaban ya hartos con aquel retraso, e intentaron contratar a otro artista, Giulio Romano, para que concluyese el trabajo.

    [Relacionado: La obsesión hermética en el palacio Farnesio]

    El célebre pintor y biógrafo de artistas Giorgio Vasari reflejó en sus 'Vidas' cómo la obsesión por la alquimia había arruinado la carrera de Parmigianino y acabó costándole la vida:

    "Y esto sucedió porque había comenzado a estudiar la alquimia y había dejado su arte por completo, pensando que se haría rico antes congelando el mercurio. Así, agobiando su cerebro, y no en concebir hermosas invenciones y en ejecutarlas con pinceles, malgastó días enteros…"

    Una de las escasas pinturas de Parmigianino en la Steccata | Crédito: Wikipedia.

    Al parecer, Parmigianino se vio obligado a huir de Parma acosado por sus acreedores, y terminó por perder la cabeza, transformándose, como dice Vasari, "en un hombre casi salvaje e irreconocible con una larga barba y cabellos desgreñados".

    Poco después, y con sólo treinta y siete años, fallecía víctima de unas fiebres que, para algunos, tenían su origen en la locura provocada por la alquimia…

    Buscar

    Autores/perfiles de blogs

    PUBLICIDAD