En 1863, Édouard Manet causó un revuelo tremendo entre la sociedad parisina del momento al exponer su pintura ‘Almuerzo sobre la hierba’, en la que mostraba a dos jóvenes desnudas acompañadas de dos caballeros vestidos, en una escena que no era mitológica (única ocasión que se consideraba decorosa para la mojigata moral de la época).
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Si la sociedad del momento reaccionó así ante una pintura que hoy apenas calificaríamos de erótica, no resulta difícil imaginar cómo podría haber recibido la mucho más explícita ‘El origen del mundo’, una pintura realizada tres años después por el provocador Gustave Courbet.
'El origen del mundo' (1866), la polémica pintura de Gustave Courbet | Crédito: Wikipedia.
La obra de Courbet, que muestra un primer plano de un pubis femenino, fue creada para el disfrute privado del diplomático turco Khalil Bey, y más tarde fue cambiando de manos hasta acabar, ya en fechas más recientes, en el parisino Museo de Orsay, donde todavía causa asombro y provoca cuchicheos entre los visitantes que desconocen su existencia.
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