En medio de las verdes praderas de Dornach —cerca de Basilea, Suiza— se alza un singular edificio de formas y nombre extravagante: el Goetheanum, construido según los principios esotéricos y espirituales de Rudolf Steiner.
El Goetheanum, edificio diseñado por el polifacético Rudolf Steiner | Crédito: Wikipedia.
En temas anteriores ya hemos tenido la oportunidad de comprobar cómo las distintas corrientes esotéricas y ocultistas de finales del siglo XIX y principios del XX influyeron de forma señalada en la obra de distintos artistas.
Entre ellos destacan de forma especial pintores de la talla de Piet Mondrian o Wassily Kandinsky, cuya producción artística se vio marcada de forma irremediable por su interés en la teosofía, una doctrina esotérica difundida por la no menos singular Madame Blavatsky.
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En el caso de Rudolf Steiner, se da la circunstancia de que él "encarnó" ambos papeles: por un lado fue creador de la antroposofía —corriente espiritual de raíces teosóficas— y por otro se destacó como arquitecto, escultor y
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