Rata africana crestada. Por Kevin Deacon, via Wikimedia CommonsUn equipo de investigación ha publicado recientemente un descubrimiento curioso. Se trata del primer mamífero que utiliza toxinas para defenderse de sus depredadores. Se trata de la rata africana crestada (Lophiomys imhausi), un pequeño roedor del África Oriental.
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Siendo precisos, la rata crestada es el primer mamífero que utiliza el veneno producido por una planta como mecanismo de defensa. El ornitorrinco, que es un mamífero a pesar de lo que su aspecto y el hecho de que ponga huevos puedan dar a entender, produce sus propias toxinas. Las inyecta mediante unos espolones que tiene en la parte trasera de sus patas posteriores, y aunque lo suele utilizar en peleas rituales entre machos, también sirve como elemento de defensa.
Cuando un depredador intenta comerse a una rata crestada, se encuentra con dos mecanismos de defensa. El primero son unas afiladas púas que recubren su cuerpo, en una estrategia muy parecida a la de los erizos. Estas púas son cilindros huecos, que el animal rellena con una mezcla de saliva y una toxina llamada ouabaína.
La rata crestada obtiene el veneno de la corteza del laurel tóxico o acocantera (Acokanthera schimperi). Estos animales mascan la corteza y la mezclan con saliva hasta que consiguen una pasta venenosa. Después aplican este "jugo" a sus costados, rellenando sus púas. Como estas son huecas, funcionan como jeringuillas, facilitando que el compuesto tóxico entre en el depredador.
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Este tipo de estrategias son muy comunes en insectos. Y, en contra de lo que ocurre con este roedor, también es muy habitual que los animales que se impregnan de venenos utilicen una forma de señalización conocida como aposematismo. Lo que hacen es adoptar una coloración para hacer saber que son venenosos, una advertencia de lo que puede ocurrir si se los comen. Los colores de las ratas crestadas no se diferencian de los habituales en cualquier otro roedor con el que comparten hábitat.
Resulta curioso que el veneno que utiliza la rata crestada sea la misma que emplean los cazadores de varias tribus africanas para impregnar sus flechas. De hecho, este veneno es famoso por ser capaz de matar a un elefante.
