Osos polares en el Mar de Beaufort. Por Alan D. Wilson, vía Wikimedia CommonsLos científicos que se encargan del seguimiento de las poblaciones de osos polares en Alaska se han encontrado con un hecho desconcertante. En las dos últimas semanas se han encontrado cada vez con más ejemplares que están perdiendo el pelaje en ciertas zonas del cuerpo, y que muestran también lesiones en la piel. Lo que preocupa a los científicos son las consecuencias que esta situación pueda tener. El pelaje de los osos cumple varias funciones, entre otras aislarlos del frío y protegerlos de las radiaciones ultravioletas, que en las zonas polares son especialmente potentes.
Para determinar qué está provocando esta alopecia, los biólogos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) han tomado muestras de sangre y biopsias de los animales afectados. En casos similares, la pérdida de pelaje se debía bien a una infección bacteriana, o a hongos o algún tipo de virus. De momento, no se ha encontrado la causa.
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Un caso así no es habitual, pero no es la primera vez que ocurre. La primera vez que se detectaron casos de pérdida de pelo en estos animales fue en 1998. Al igual que ahora, se realizó un estudio completo, pero no se pudo encontrar ningún agente, ni infeccioso ni de otro tipo, que pudiese estar detrás del suceso.
El problema podría ser aún más grave. El pasado mes de diciembre aparecieron en la misma zona poblaciones de focas que también presentaban pérdidas de pelo y lesiones cutáneas. En este caso, se dieron además mortandades masivas. Los científicos sospechan que ambos sucesos podrían estar relacionados.
